Muere Mario Vargas Llosa, el último gigante del boom latinoamericano

El escritor tuvo una amplia trayectoria, siendo ‘La ciudad y los perros’ una de sus obras más importantes. Fue ganador del premio Nobel de literatura en 2010. Vargas Llosa fue parte fundamental del estallido global —el famoso boom— de la literatura latinoamericana desde que en 1963, siendo apenas un veinteañero, ganó con La ciudad y los perros otro premio, el Biblioteca Breve, convocado por la editorial barcelonesa Seix Barral.
Ciencia y Cultura14 de abril de 2025 Agencias
Mario Vargas Llosa copia

El novelista peruano Mario Vargas Llosa ha fallecido este domingo en Lima, según han informado sus hijos Álvaro, Gonzalo y Morgana en un comunicado en el que no se daban más detalles sobre la enfermedad grave que padecía desde 2019. Nacido en Arequipa el 28 de marzo de 1936, el premio Nobel de literatura de 2010 acababa de cumplir los 89 años. Autor de obras fundamentales como Conversación en La Catedral, La ciudad y los perros o La fiesta del Chivo, fue uno de los escritores más importantes de la literatura contemporánea en cualquier lengua. Novelista, ensayista, polemista, articulista y académico, Vargas Llosa pasará a la historia como un extraordinario narrador y un influyente intelectual a la antigua usanza, es decir, anterior a las redes sociales.

Fue a través de su cuenta de X, antes Twitter, que el hijo de Mario Vargas Llosa compartió la noticia de la muerte de su padre a los 89 años de edad. “Su partida entristecerá a sus parientes, a sus amigos y a sus lectores alrededor del mundo, pero esperamos que encuentran consuelo en que gozó de una vida larga, múltiple y fructífera”, expresa en su mensaje.

A su vez, Álvaro mencionó que su padre no tendrá ninguna ceremonia pública. “Nuestra madre, nuestros hijos y nosotros mismos confiamos en tener el espacio y la privacidad para despedirlo en familia y en compañía de amigos cercanos”, apuntó.

Sobre los restos del aclamado autor, mencionó que los mismos serán incinerados, como era la voluntad de Vargas Llosa.

En octubre de 2023 publicó su última novela, Le dedico mi silencio, que se cerraba con un escueto colofón en el que anunciaba su adiós a la ficción. Dos meses más tarde se despedía también del columnismo periodístico, es decir, de su Piedra de toque, la tribuna que desde 1990 publicaba quincenalmente en el diario español El País. Esos artículos eran la demostración de su inagotable curiosidad intelectual y de su afán por intervenir en todos los debates sociales y políticos de la actualidad. En ellos, como en algunos de sus ensayos, aparecía ese Vargas Llosa progresista en lo moral, pero neoliberal en lo económico que desconcertaba (y hasta irritaba) a los miles de admiradores de sus novelas.

Fue su compromiso político conservador el invocado durante años para explicar la tardanza en recibir un galardón para el que parecía predestinado: el Premio Nobel de Literatura. En 2010, justo cuando había desaparecido de las apuestas, la Academia Sueca lo despertó de madrugada en Nueva York —era profesor invitado en Princeton— para anunciarle que por fin se le había concedido la medalla más codiciada de las letras universales. ¿La razón? “Por su cartografía de las estructuras del poder y sus afiladas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo”. Tenía 74 años y acababa de mandar a la imprenta una novela sobre el colonialismo salvaje asociado a la explotación del caucho: El sueño del celta.

Desde que debutó con 23 años con un volumen de cuentos —Los jefes (1959)—, no había dejado de escribir y publicar. Sin embargo, para encontrar una de sus grandes obras de ficción en el momento del Nobel había que remontarse una década atrás, hasta La fiesta del Chivo (2000). En cierto modo, aquella novela basada en hechos reales sobre la tiranía del dominicano Rafael Leónidas Trujillo era su tardía contribución a la oficiosa conjura de los autores latinoamericanos para retratar las dictaduras del subcontinente. Gabriel García Márquez (El otoño del patriarca), Miguel Ángel Asturias (El señor presidente) o Augusto Roa Bastos (Yo, el Supremo) le precedieron en la tarea.

Vargas Llosa fue parte fundamental del estallido global —el famoso boom— de la literatura latinoamericana desde que en 1963, siendo apenas un veinteañero, ganó con La ciudad y los perros otro premio, el Biblioteca Breve, convocado por la editorial barcelonesa Seix Barral. La inspiración le llegó desde su propio pasado: la adolescencia en el Colegio Militar Leoncio Prado de Lima, un sórdido lugar en el que lo internó su padre para sacarlo de la mansa órbita de la familia materna.

¿Quién era Mario Vargas Llosa?

Mario Vargas Llosa nació en Arequipa el 28 de marzo de 1936. El escritor peruano tenía nacionalidad española y dominicana; además, fue considerado como uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos.

Alcanzó la fama en la década de 1960 por novelas como La Ciudad de los Perros, La Casa Verde y Conversaciones en La Catedral. Varias de sus obras han sido adaptadas al cine y la televisión; además, sus novelas destacan por estar ambientadas en Perú y explorar su idea de la sociedad peruana.

Mario Vargas Llosa también participó activamente en la política. Adscrito al liberalismo, fue candidato a la presidencia del Perú en las elecciones de 1990. Uno de sus momentos más importantes en la política fue cuando aseguró que “México era la dictadura perfecta” durante una mesa de diálogo en televisión nacional. “La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México”, dijo en referencia al presidencialismo.

Sobre su vida privada, el autor estuvo casado con Julia Urquidi; después, tuvo un segundo matrimonio con Patricia Llosa Urquidi y su última relación con Isabel Preysler, termino en 2022. Tuvo tres hijos, Álvaro, Gonzalo y Morgana.

Mario Vargas Llosa dejó una importante huella en la política y la cultura a nivel internacional, siendo una figura fundamental en la literatura que a través de su obra, permanecerá en la memoria colectiva.

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