
Trump trata casi igual a Sheinbaum que a Carney, denostando a quienes lo confrontan y a quienes se callan. Davos ha mostrado que la última frontera de un líder es la dignidad contra la sumisión.


El PRI, como lo conocimos, está en extinción. Al mismo tiempo, aquel PRI que fue hegemonía por casi siete décadas se encuentra en una rápida mutación hacia Morena.
Opinión08 de julio de 2024 Raymundo Riva Palacio
Los votos a mano alzada que este domingo allanaron la perpetuidad de Alejandro Moreno al frente del PRI en la Asamblea Nacional son irrelevantes. El PRI está podrido y hace casi una década se viene desgajando a pedazos. Los gritos de traidores y cínicos con los que Alito, como se le conoce, quiso acallar las críticas y desviar la atención, no podían aplicarse mejor que a él, que forma parte de la generación priista corrupta en lo moral y lo político que se entregó al presidente Andrés Manuel López Obrador desde 2019, a espaldas de una militancia que se negaba a aceptar que un nuevo renacimiento nunca llegaría. Ayer se confirmó el enanismo del ensamble de líderes que, al apropiarse de la franquicia del PRI, lo están enterrando.
El partido se fue vaciando de ideología desde los 80 y de militantes en la segunda década de este siglo. Las decisiones cupulares de las reformas del presidente Enrique Peña Nieto fueron acompañadas por ambiciones personales y descuidos políticos. Peña Nieto endosó el poder en una triada, donde dos de ellos, Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, el primero que se volvió indispensable por su control operativo e intelectual sobre el presidente, y el segundo que se volvió el eterno acompañante y fixer de parrandas semanales hasta las madrugadas, se disputaban la candidatura presidencial.
Les salieron muy bien las reformas estructurales por la complicidad política y económica de las dirigencias del PAN y el PRD en el Pacto por México, un andamiaje cupular cuyos beneficios –donde los hubo– no fueron explicados a la militancia ni a sus electores. Las elecciones intermedias de 2015 le propiciaron el primer nocaut. Los estados petroleros del golfo votaron contra el PRI en rechazo a la reforma energética; los estados sureños lo castigaron por la reforma educativa, y en el norte, no les perdonaron la reforma fiscal. La respuesta de Peña Nieto fue seguir en la misma frivolidad e insensibilidad de lo que pasaba en las calles.
El segundo nocaut fue en 2016, cuando perdió siete de las 12 gubernaturas en juego, incluidas las de Veracruz, Tamaulipas, Durango y Quintana Roo, donde habían mantenido el poder por casi 90 años. El tercer nocaut fue en 2018, cuando perdieron la elección presidencial, aunque al hartazgo del electorado contra todos los partidos, salvo Morena, tuvo la ayuda traicionera de Peña Nieto para contribuir a la victoria de López Obrador al sacrificar al candidato priista, José Antonio Meade, quitándole apoyos y dejando que muriera solo en las urnas, para obtener la impunidad que disfruta en la actualidad.
Para entonces ya no había nocauts sino componendas ratoneras. La más importante, que es lo que metió al PRI en la etapa final de su tobogán, fue en agosto de 2019, cuando eligieron a Moreno como líder nacional tricolor, dejando en el camino a Ivonne Ortega, a quien también traicionó Peña Nieto, por quedar bien con López Obrador. Moreno, que es hechura de un viejo priista, José Murat –cuyo hijo Alejandro, gobernador de Oaxaca, patéticamente se arrimó a pedir migajas a Morena el año pasado–, fue promovido por el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, quien lo llevó con el presidente a Palacio Nacional.
López Obrador vio con buenos ojos que Moreno fuera el dirigente del PRI para que lo apoyara en la agenda legislativa para sacar sus reformas. Palomeado por López Obrador, Velasco habló con Peña Nieto para decirle que López Obrador quería a Moreno en la dirigencia del partido. Con la incidencia que mantenía en el PRI desde Madrid, donde se autoexilió por sugerencia del presidente, traicionó a José Narro –uno más en la cuenta peñista– para que Moreno fuera ungido como líder tricolor. Moreno no fue lo funcional que esperaba López Obrador, porque sin la fuerza interna para vencer la oposición priista a la reforma eléctrica que propuso incumplió con sus compromisos. Moreno trató de compensar a López Obrador con las gubernaturas de Campeche e Hidalgo, que aunque entregó no satisfizo al presidente por haber roto los acuerdos previos, y avaló su persecución política en Campeche. Sobrevivió porque no era tan importante como para descarrilar a un adversario político que, en realidad, estaba haciendo trabajo de zapa dentro del PRI.
Bajo Moreno el PRI continuó perdiendo gubernaturas, incluido el Estado de México, el histórico bastión del partido. Al mismo tiempo, Morena se fue nutriendo de priistas. Sus cúpulas, casi en pleno, se mudaron principalmente a Morena y al Partido Verde, incubadora de López Obrador mediante la cual abrió espacios a los tránsfugas del PRI. Las dirigencias que se quedaron, bajo la mano dura de Moreno y su aliado estratégico Rubén Moreira, el diputado cuya esposa, Carolina Viggiano, es la secretaria general del partido, se apoderaron de lo que queda del partido, cargos políticos y presupuesto, lo único tangible en términos reales, en el agonizante tricolor.
El PRI, como lo conocimos, está en extinción. Al mismo tiempo, aquel PRI que fue hegemonía por casi siete décadas se encuentra en una rápida mutación hacia Morena, que, como sucedió en el nacimiento del PRD, que fue su placenta, se está fortaleciendo por priistas de todas las corrientes. Es una paradoja. Ese partido que en los 80 perdió el alma antes que militantes y votos, y que se fue desvaneciendo interna y electoralmente, encontró en López Obrador, un expriista que se quedó conceptualmente estancado en un país organizado y manejado como hace más de 40 años, la puerta para su reinvención.
Por afinidades ideológicas algunas –Morena tiene la visión de izquierda que tenía el viejo PRI–, pero también porque es un atajo al poder, el partido-movimiento de López Obrador se ha ido enriqueciendo en militancia por los tránsfugas tricolores, que muy probablemente aumentarán su mudanza como consecuencia de lo sucedido en la Asamblea Nacional este domingo, donde optarán por el PRI que está vestido de Morena, que no apesta como el que encabeza la claque de Alito, que no se ha dado cuenta de que están políticamente muertos.

Trump trata casi igual a Sheinbaum que a Carney, denostando a quienes lo confrontan y a quienes se callan. Davos ha mostrado que la última frontera de un líder es la dignidad contra la sumisión.

La destitución de Alex Saab vuelve a abrir el caso contra personeros del régimen madurista y sus relaciones en América Latina, que es la segunda fase que esperan en EU obtener de las declaraciones del expresidente.

En los tiempos actuales, en el Instituto Nacional Electoral nada ocurre por casualidad, aunque a veces todo parezca improvisado. La reciente filtración del Acuerdo de la Junta General Ejecutiva que avala cambios de adscripción “por necesidades del servicio”, confirma lo que desde hace meses se comentaba en voz baja y desde octubre era ya un secreto a gritos: la Junta Local Ejecutiva del INE en Guanajuato dejó de funcionar como órgano de conducción y coordinación a nivel estatal.

Claudia Sheinbaum está sintiendo la intensidad y, por lo que se vio la semana pasada, su agenda estuvo enfocada prácticamente en la relación con Estados Unidos tras la conversación telefónica con Donald Trump.

La civilización universal que ofrecía Estados Unidos solo era un espejismo. Su desaparición es posiblemente más esclarecedora y trascendental que la desaparición del espejismo comunista en 1991. Casi un año después de la llegada de Donald Trump al poder, da la impresión de que lo que define el carácter actual de EE UU no es la democracia, ni la libertad, sino el supremacismo blanco violento.

La medida, impulsada por el alcalde Mauricio Trejo y SAPASMA al inicio de 2026, busca incentivar el pago puntual y mantener el dinamismo económico tras un sólido arranque de año.

En los tiempos actuales, en el Instituto Nacional Electoral nada ocurre por casualidad, aunque a veces todo parezca improvisado. La reciente filtración del Acuerdo de la Junta General Ejecutiva que avala cambios de adscripción “por necesidades del servicio”, confirma lo que desde hace meses se comentaba en voz baja y desde octubre era ya un secreto a gritos: la Junta Local Ejecutiva del INE en Guanajuato dejó de funcionar como órgano de conducción y coordinación a nivel estatal.

Con el firme compromiso de impulsar el desarrollo sustentable, el Gobierno Municipal que encabeza Samantha Smith continúa fortaleciendo alianzas estratégicas en materia ambiental, que permiten transformar los residuos en oportunidades y beneficios para la comunidad.

Con motivo del 83 aniversario del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el nuevo Hospital General de Zona No. 10, que cuenta con 72 camas en la capital de Guanajuato, ha comenzado la primera fase de atención médica a través de consultas externas en cinco especialidades. Esta apertura beneficiará a más de 245,000 derechohabientes y contará con 28 especialidades que se abrirán de forma gradual.

PAPNNA León prioriza la correcta operatividad de la Procuraduría. La Procuraduría dio aviso al Órgano de Control Interno y a la Contraloría Municipal para el inicio del debido proceso y el deslinde de responsabilidades administrativas. Las personas involucradas en faltas al marco normativo, fueron separadas de la institución para salvaguardar el interés superior de niñas, niños y adolescentes.