
Los términos políticos de la relación de Washington con América Latina han cambiado, algo que la presidenta Sheinbaum no parece comprender a cabalidad, o lo entiende, pero se niega a actuar en consecuencia.
La meta fijada por el Plan México es que se incremente en 15 puntos porcentuales el valor agregado que generan las exportaciones mexicanas, lo que llevaría a un cambio fundamental en la estructura productiva del país.
Opinión14 de enero de 2025 Enrique Quintana
El Plan México que ayer fue presentado por la presidenta Sheinbaum e integrantes del gabinete apunta a cambiar de modo importante las cadenas de valor que se han construido en México.
Una parte de éstas, que se fue configurando en los últimos años, condujo a la incorporación masiva de productos provenientes de China.
En el año 2017, el porcentaje de las importaciones de China en el total del país era de 17.6 por ciento, mientras que en los primeros once meses del 2024, ese porcentaje creció a 20.6 por ciento y tiene tendencia creciente.
Cuando tengamos las cifras completas veremos que las importaciones provenientes de China alcanzaron en 2024 casi 130 mil millones de dólares.
Si se sustituye la provisión de una parte de insumos y equipo de China con proveedores locales, aumentará el valor agregado que generan las exportaciones mexicanas.
Este equivale actualmente al 17 por ciento del valor agregado total del sector.
La meta fijada por el Plan México es que se incremente en 15 puntos porcentuales este indicador, lo que llevaría a un cambio fundamental en la estructura productiva del país.
Esto no quiere decir necesariamente que esta cadena de proveeduría sea necesariamente de empresas mexicanas, pero sí de empresas instaladas en México.
Este objetivo requeriría elevar de modo importante la inversión extranjera directa.
En uno de los borradores del Plan que ya no fue presentado ayer se hablaba de la cifra de 100 mil millones de dólares para el año 2030.
No es imposible conseguirlo si se logra que el nearshoring se convierta en una realidad.
El gobierno propone una serie de instrumentos para tratar de hacer realidad estas aspiraciones.
El primero que se usará es un decreto de relocalización a publicarse el viernes próximo, que establecerá incentivos fiscales, como la depreciación acelerada en inversiones nuevas desde ahora y hasta el año 2030.
Ese mismo día se enviará la iniciativa de Ley Nacional de Simplificación y Digitalización.
Dentro de una semana se empezará a trabajar en el tema de provisión regional y en la homologación de aranceles a los que existen en Norteamérica.
Si se logra armonizar los aranceles, sobre todo después de la llegada de Trump a la Casa Blanca, podría haber alzas importantes para insumos de China.
Otro capítulo importante del Plan presentado ayer es el relativo a las Mipymes.
Se espera que la banca de desarrollo lance en febrero un fondo para impulsar que medianas y pequeñas empresas se sumen a las cadenas de valor de las grandes empresas.
Hasta ahora los diferentes intentos de construir esta proveeduría se han quedado muy cortos. Veremos qué alcance tiene el que se está planteando.
En los primeros días de febrero también se precisarán las reglas de participación privada en el sector energético. Son muy esperadas por empresas que siguen esperando para participar en el sector.
Para la semana del 17 al 21 de febrero se definirán las muy esperadas reglas de participación privada en proyectos de infraestructura mixtos en los que también estará el sector público.
Las necesidades de infraestructura requieren una gran cantidad de recursos con los que no cuenta el Estado, por lo que la participación privada es fundamental. Veremos si las reglas son bien recibidas.
Hay muchos detalles más que examinaremos posteriormente.
El planteamiento estratégico es muy positivo y hay que celebrar que vengan estas medidas.
A mi parecer, hay todavía dos interrogantes.
La primera y más obvia es cómo se ajustarán estos planteamientos en la eventualidad de que el gobierno de Donald Trump haga realidad el objetivo de imponer un arancel de 25 por ciento a las exportaciones mexicanas.
La segunda interrogante es si el sector privado invertirá lo necesario en el contexto de incertidumbre en el que hoy vivimos.
Los comentarios que ayer se escucharon en el sector empresarial fueron buenos, pero como dice el adagio: el diablo está en los detalles. Ya veremos.

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El ataque de Trump puede extenderse a otros países para consolidar la hegemonía de EE UU en Occidente frente a la expansión de China

Durante mucho tiempo, muy cerca del día de los Inocentes, solía yo tener mi comida de fin de año con Don Pancho Galindo Ochoa en su mesa favorita del restaurante Campos Elíseos, ubicado a una cuadra de su edificio en la glorieta del Ángel de la Independencia.

La presidenta Claudia Sheinbaum premia a una colaboradora de antaño como Esthela Damián que habrá de tener como única agenda, y absolutamente nada más, la que la mandataria decida.

Lo que está en juego no es sólo la relación entre una presidenta y su mentor político. Es la posibilidad de que México tenga, por primera vez en siete años, un gobierno que no dependa del caudillo para tomar decisiones.





La Secretaría de Salud informa que a la 1:38 de la madrugada de este 1 de enero, en el Hospital Materno Infantil de Irapuato, nació la primera guanajuatense del año, marcando el inicio de un nuevo ciclo lleno de vida y futuro. La pequeña que llevará el nombre de Madison llegó al mundo mediante parto natural, con un peso de 2,745 gramos y una estatura de 50 centímetros.

Samantha Smith señaló que esta nueva etapa tiene como eje fortalecer la credibilidad de la corporación y cambiar la percepción ciudadana a partir del trabajo en campo, la cercanía con la gente y una actuación firme y profesional. “La seguridad se construye todos los días en la calle, con orden, disciplina, presencia y trabajo bien hecho; necesitamos una policía fuerte, cercana e incorruptible, que genere confianza en la ciudadanía”, expresó.

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Ante la insistencia sobre una eventual intervención estadunidense en territorio nacional, Sheinbaum la consideró como una posibilidad muy lejana. Destacó que México tiene una buena relación y existe un diálogo fluido entre la Secretaría de Relaciones Exteriores (“que por cierto ya regresó Juan Ramón de la Fuente al frente de la cancillería”) y el Departamento de Estado; entre las secretarías de Defensa Nacional y de Marina con el Comando Sur.

Los términos políticos de la relación de Washington con América Latina han cambiado, algo que la presidenta Sheinbaum no parece comprender a cabalidad, o lo entiende, pero se niega a actuar en consecuencia.
