
La presidenta Sheinbaum camina en terreno minado. Es desconcertante su decisión de subirse a la boleta en 2027 para, adelantar la revocación-no revocación, ser protagonista en las elecciones intermedias.


La presidenta electa sabe que ganó con mérito, pero que no hubiera triunfado sin la fuerza que tiene López Obrador en el electorado.
Opinión19 de agosto de 2024 Salvador Camarena
A partir de mañana restan seis semanas para el relevo presidencial. 42 días que podrían ser vistos, jornada a jornada, como el último maratón de Claudia Sheinbaum en su cohabitación con el genio y peso de alguien como Andrés Manuel López Obrador.
Este domingo el presidente y la presidenta electa concluyeron sus giras nacionales, ese inédito tour donde el primero fue trasladando compromisos y encargos a la segunda; un ritual tan criticado como lleno de símbolos de lo que se pretende sea un nuevo régimen.
Desde el 2 de junio ella ha ido consolidando su nueva persona. Se ha transformado en alguien que domina la escena sin los aspavientos de la campaña, que se permite sonreír sin perder la parsimonia de la teatralidad del poder para mandar contundentes mensajes.
Y, sin embargo, la real personalidad de la primera presidenta de México aún está por descubrirse. La espesa sombra de AMLO –su absoluta centralidad en el debate y el monopolio que ejerce de la agenda– obliga a esperar el auto destape de Sheinbaum.
Ella misma parece asumirlo así. Día a día desde su triunfo, y ante la recta final del sexenio de Andrés Manuel, ha hecho gala de disciplina para aguardar su momento, para no adelantar tiempos, para disimular su opinión ante arrebatos del mercurial hombre de Palacio.
Quizá por eso es que aún no da una entrevista larga, una charla donde debata prolijamente su prospectiva; evita soltar cualquier reformulación del programa, o ajustes del ideario a (malas) realidades presupuestales fáciles de anticipar: ni un sólo adelanto de su gobierno.
Incluso en discursos como los del jueves (el solemne en la sede del tribunal, el festivo en el Metropolitan), se guarece en su plataforma de 100 compromisos para subrayar la ruta; y ya adelantó que lo mismo hará el 1 de octubre cuando asuma formalmente la Presidencia.
La presidenta electa sabe que ganó con mérito, pero que no hubiera triunfado sin la fuerza que tiene López Obrador en el electorado. Ella recibió en las urnas el mandato de seguir lo que el tabasqueño inició. ¿Por qué entonces se insiste en que se deslinde o rompa?
Sheinbaum ve misoginia en esa demanda recurrente. Ella tendrá sus razones. Empero, cuando una y otra vez cierta prensa la dibuja, con palabras o pinceles y pixeles como un títere, y también cuando otros quisieran verla “más suelta”, se reedita algo habitual hasta 1994.
Las alternancias de 2000 a 2018 no fueron ocasiones para la especulación de continuidad. Parece una obviedad decirlo, pero tampoco cuando el PAN repitió en Los Pinos se hubiera esperado tal cosa. Así que parte de lo que hoy ocurre es una vuelta al siglo 20.
Sin embargo, no porque haya reminiscencias hay condena o garantía de nada.
Ni quienes asumen sin chistar que no podrá “quitarse” de encima a un político tan poderoso (de enorme influencia incluso desde antes de ser mandatario), ni quienes juran que hay magia independentista al sentarse en la silla del águila, poseen garantía de lo que será el futuro.
Para seguir el hilo de ver analogía como profecía inescapable: ni los casos del mangoneado maximato, ni Zedillo constituyen guiones infalibles.
Sólo Claudia conoce la definición de autonomía que avizora, y cómo ha de labrarla. Y sabe, porque ha quedado demostrado bastantes veces, que su capacidad y lealtad le ha llevado al histórico lugar que ocupa.
Y sabe que cada día cuenta. Le faltan 42 de transición a partir de mañana. Nueva prueba para su resistencia y oficio. Ya veremos su estrategia para ganar este nuevo maratón.

La presidenta Sheinbaum camina en terreno minado. Es desconcertante su decisión de subirse a la boleta en 2027 para, adelantar la revocación-no revocación, ser protagonista en las elecciones intermedias.

En medio de una batalla internacional sin precedente, donde la propaganda pesa mucho, a Claudia le están escribiendo la historia en EU porque Morena cree que con sus paleros alcanza.

Pablo Gómez le dijo a los consejeros del INE que las mayorías son para usarse, que no esperen una reforma por consenso, y que la autonomía no es bien vista por Morena en ningún organismo.

Claudia Sheinbaum heredó una relación bilateral tensada por años de pragmatismo extremo. López Obrador apostó a la cercanía personal con Trump y, en el proceso, acostumbró a México a ceder sin dramatizar.

Para la actualidad política de México, el otoño de un patriarca (dictador) como pretende serlo Andrés Manuel López Obrador, se desarrolla en el peligroso escenario del descubrimiento de una corrupción que deviene, día tras día, en una degradación inherente a la locura que produce el tener un imaginario poder absoluto.

La Presidenta Municipal de Guanajuato capital, Samantha Smith, supervisó la instalación de kits de cámaras de seguridad en la zona de Calzada de Guadalupe, donde destacó que la seguridad se construye de manera cercana, con participación ciudadana, coordinación institucional y el uso estratégico de la tecnología como herramienta de prevención y reacción.

Ante las bajas temperaturas registradas en los últimos días, las autoridades municipales están en alerta y hacen un llamado a la ciudadanía para que adopte medidas preventivas que protejan su salud y seguridad. Hasta ahora, se han detectado temperaturas de cero grados en las comunidades de El Paxtle y El Cubilete durante el domingo y lunes, según informó Juan Gerardo Vallejo Verver y Vargas, coordinador de Protección Civil.

General Motors (GM) de México concluyó 2025 con “sólidos resultados en sus ventas” y adelantó que invertirá en territorio nacional mil millones de dólares durante los próximos dos años, lo cual ocurre en medio de un panorama complicado para la industria automotriz.

La presidenta y su partido han definido en una reunión en Palacio Nacional contenidos que aún deben ser avalados por sus aliados del PVEM y PT.

La presidenta Sheinbaum camina en terreno minado. Es desconcertante su decisión de subirse a la boleta en 2027 para, adelantar la revocación-no revocación, ser protagonista en las elecciones intermedias.