
Ethos Polítrico. Guanajuato mueve sus piezas: economía, alianzas y la batalla anticipada por 2027
Héctor Andrade Chacón
I. LIBIA CAMBIA EL LIBRETO ECONÓMICO EN EL MOMENTO JUSTO
Hay anuncios gubernamentales que se explican por las cifras y otros cuyo significado está también en el momento y en el lugar elegidos para hacerlos.
El presentado el lunes 10 de agosto en San Miguel de Allende por la gobernadora, Libia Dennise García Muñoz Ledo, pertenece a esta segunda categoría.
“Guanajuato Suma, Un Nuevo Rumbo para Nuestra Gente” llegó acompañado de una cifra nada despreciable: 17 nuevos proyectos de inversión por 2 mil 558 millones de dólares y 3 mil 567 empleos comprometidos. Pero quedarse solamente con el monto sería perder de vista la verdadera importancia de la propuesta.
Lo relevante está en que Guanajuato comienza a reconocer que el modelo económico que tan buenos resultados produjo durante tres décadas —industrialización, manufactura de exportación, clúster automotriz, logística y atracción de inversión extranjera— necesita una segunda generación.

El propio planteamiento gubernamental habla de diversificación productiva, innovación, talento, fortalecimiento de las MIPYMES, descentralización del crecimiento y tránsito hacia industrias de mayor valor agregado. También reconoce uno de los problemas que ha acompañado al éxito económico guanajuatense: la concentración de buena parte de la actividad productiva en determinados municipios. Y el momento no podría ser más pertinente.
El viejo supuesto de que el acceso privilegiado al mercado de América del Norte constituía una certeza de largo plazo acaba de sufrir un golpe.
El 1 de julio, Estados Unidos decidió no extender el T-MEC en su forma actual. Esto no significa que el tratado haya desaparecido ni que Donald Trump lo haya cancelado de inmediato: sigue vigente. Pero la negativa estadounidense a prorrogarlo abrió el mecanismo de revisiones anuales previsto en el propio acuerdo mientras los tres países buscan una solución. Si ésta no llega, el tratado puede alcanzar su fecha de terminación en 2036. Es decir, técnicamente no serán 16 años de negociaciones anuales: pueden ser hasta diez años de revisiones, mientras que una eventual extensión, si los tres socios finalmente la acuerdan, sería por otros 16 años.
La diferencia jurídica importa, aunque para un empresario la conclusión práctica sea bastante más sencilla: hay incertidumbre. La incertidumbre es veneno para las decisiones de inversión de largo plazo.
La administración Trump ha colocado además sobre la mesa temas particularmente sensibles para Guanajuato: reglas de origen, acero y aluminio, automóviles, seguridad económica y el propósito de incrementar la producción manufacturera estadounidense. Washington también pretende limitar la utilización dentro de las cadenas norteamericanas de insumos provenientes de economías que considera ajenas a las reglas de mercado, una referencia cuyo destinatario principal es China. Para Guanajuato esto no es teoría.
El automóvil que sale de una planta instalada en el Bajío depende de una telaraña de proveedores internacionales. Si Washington endurece todavía más las reglas de origen, incentiva la producción dentro de Estados Unidos y estrecha el cerco sobre componentes chinos, cada fabricante tendrá que volver a hacer cuentas.
Por eso Guanajuato Suma tiene sentido político y económico precisamente ahora.
No significa abandonar el sector automotriz. Sería absurdo hacerlo. Significa dejar de poner todos los huevos en la misma canasta.
La siguiente etapa exige tecnología, industria médica, economía digital, agroindustria avanzada, investigación, servicios especializados, energía, logística, industrias creativas y empresas locales capaces de incorporarse a cadenas productivas con mayor contenido regional.
Y aquí aparece otro mensaje que vale la pena leer: Libia eligió San Miguel de Allende para presentar la nueva política económica. No León. No Irapuato. No Celaya. Tampoco el Puerto Interior. San Miguel.
No puede afirmarse que la elección de la sede equivalga a una bendición política al alcalde, pero tampoco carece de significado.
San Miguel de Allende representa precisamente una economía distinta a la que durante años simbolizó el corredor industrial. Su marca internacional nació del turismo, la cultura, el patrimonio y los servicios, pero durante la administración de Mauricio Trejo Pureco el municipio ha buscado ampliar esa matriz hacia inversión industrial, financiera y empresarial. En mayo pasado se reportaba que en cuatro años había superado los mil 700 millones de dólares de inversión industrial, mientras la ciudad mantiene una presencia turística mundial extraordinaria.
En julio volvió además a ser colocada por Travel + Leisure como la ciudad número uno del mundo dentro de sus World’s Best Awards, por tercer año consecutivo.
Ese es justamente el tipo de diversificación que ahora pretende llevarse a una escala estatal.
Y, por tanto, la fotografía del lunes terminó favoreciendo también al anfitrión.
II. MAURICIO TREJO, EN EL CENTRO DEL ESCENARIO
Pocas veces una misma semana acomoda tantas luces sobre un político municipal. A Mauricio Trejo le ocurrió en cuestión de días.
Primero fue el PRI.
San Miguel de Allende fue escogido para abrir la primera Casa de Gestión Social del PRI en todo México, dentro de una estrategia nacional con la que el tricolor pretende regresar al territorio, escuchar demandas, acompañar gestiones y reconstruir una vinculación ciudadana que perdió durante años. La propia dirigencia priista reconoció al municipio como referente estatal y nacional y recordó que Trejo ha construido allí triunfos electorales en 2012, 2021 y 2024.
El dato es mayor de lo que parece.

Un PRI reducido electoralmente necesita escapar del círculo vicioso de administrar derrotas. Necesita mostrar lugares donde todavía gana, gobierna y conserva estructura.
San Miguel es uno de ellos.
Y, consecuentemente, Trejo Pureco se transforma en algo más valioso que un alcalde priista: es una prueba de supervivencia política para su partido.
Las mediciones disponibles ayudan a explicarlo. Demoscopia colocó su aprobación en julio en 63.6 por ciento, mientras San Miguel conserva la vitrina internacional que significa ser una de las ciudades turísticas más reconocidas del planeta.
La primera Casa de Gestión Social del país no se abrió allí por nostalgia priista. Se abrió donde el partido todavía puede presumir que tiene territorio.
Y entonces llegó Libia.
Apenas comenzaba la semana y Trejo pasó del escenario partidista a convertirse en anfitrión de la gobernadora durante la presentación de una de las apuestas más importantes de su administración. Hay además una relación política peculiar entre ambos.
Son de partidos diferentes —ella panista, él priista—, pero la gobernadora ha mostrado públicamente cercanía con Trejo. En octubre de 2025, durante un acto en San Miguel de Allende, lo saludó incluso como “ahijado”, en medio de un reconocimiento al trabajo conjunto entre Estado y Municipio.
Las palabras en política nunca son solamente palabras.
Y menos cuando llegan acompañadas de presupuestos, proyectos, reuniones y fotografías.
Trejo está construyendo así una posición singular rumbo a 2027: tiene gobierno, tiene partido, tiene territorio y tiene interlocución con el principal liderazgo político del PAN en Guanajuato. Eso lo convierte en una pieza que los dos partidos deberían observar cuidadosamente.
Si PAN y PRI terminan encontrando fórmulas de entendimiento electoral para enfrentar el crecimiento de Morena, San Miguel de Allende y su región pueden convertirse en uno de los laboratorios naturales de esa relación.
No necesariamente mediante una alianza convencional en todos los municipios. La política admite acuerdos regionales, candidaturas, respaldos cruzados y construcciones legislativas mucho más flexibles que las grandes coaliciones nacionales.
Pero allí Mauricio Trejo sería difícil de ignorar.
Para el PAN puede representar un aliado territorial con capacidad comprobada para contener a Morena. Para el PRI, representa algo todavía más importante: uno de los pocos políticos con los que puede sentarse a una negociación sin llegar con las manos vacías. De ahí que su futuro resulte interesante.
Si después de concluir su etapa municipal opta por una diputación local o federal, como se comenta en círculos políticos, el movimiento no tendría necesariamente que interpretarse como retiro hacia una curul. Puede ser exactamente al revés. Puede convertirse en plataforma.
La primera Casa de Gestión Social nacional del PRI instalada en su municipio parece un pequeño detalle administrativo. Probablemente no lo sea.
Quizá estamos viendo las primeras señales del Mauricio Trejo posterior a la Alcaldía.
III. LEÓN: LAS ENCUESTAS SON DE ALAN, ¿PERO LA ESTRUCTURA ES DE ESPADAS?
La política tiene una mala costumbre: rara vez entrega todas sus señales apuntando hacia el mismo candidato.
León es hoy el mejor ejemplo.
La encuesta telefónica publicada el 10 de agosto por El Universal coloca al diputado federal Alan Márquez Becerra en una posición formidable. En un escenario electoral planteado por ese estudio, Márquez alcanza 39.7 por ciento, frente a 23.4 por ciento del morenista Emmanuel Reyes. El mismo ejercicio coloca al PAN con 37 por ciento de intención de voto partidista.

Es un número que cualquiera quisiera tener.
Pero las encuestas también deben leerse por lo que son: una fotografía construida con determinados nombres, en un momento determinado y bajo determinados careos.
Y varios de los adversarios colocados en estos ejercicios todavía están lejos de ser candidatos confirmados.
Mientras Márquez gana la batalla publicada de las encuestas nacionales, Jorge Espadas Galván está librando otra: la de la estructura. Y allí la señal fue contundente.
El diputado local acudió esta semana ante la instancia partidista correspondiente con más de 14 mil respaldos dentro del programa de Personas Defensoras de la Patria, la Familia y la Libertad. Para León se requerían 5 mil 930 apoyos ciudadanos y 121 de militantes. Cerca de 13 mil de los respaldos presentados por Espadas fueron acompañados de credencial para votar y su estructura aseguró haber cubierto prácticamente la totalidad de las secciones electorales del municipio.
Duplicar una meta no entrega automáticamente una candidatura. Pero demuestra organización. Y las elecciones no se ganan solamente con conocimiento de nombre.
Se ganan con personas capaces de abrir una colonia, organizar representantes, tocar puertas, conseguir simpatizantes, defender casillas, movilizar militantes y construir acuerdos. Aspecto, donde por cierto el viejo lobo de mar, Vicente Esqueda, el apoya.

Más interesante todavía es la naturaleza de algunos apoyos que aparecieron junto a Espadas.
La regidora Norma López Zúñiga, Sergio Contreras Guerrero y otros liderazgos provenientes o vinculados a expresiones políticas distintas al PAN participaron en la construcción de respaldos; además, Alexia Medina Contreras, quien se había registrado como aspirante dentro del mismo proceso, declinó para incorporarse al proyecto del legislador.
Ahí está el dato político. Espadas no está intentando mostrar solamente cuántos panistas lo respaldan. Está tratando de demostrar hasta dónde puede ensanchar al PAN.
Ese es un argumento particularmente valioso después de la salida de Alejandra Gutiérrez Campos del partido y cuando el albiazul necesita comprobar que conserva capacidad para construir mayorías en su principal bastión urbano.
De allí proviene esa percepción que circula en el pequeño mundo político leonés: Alan aparece adelante en una medición pública; Espadas parece estar construyendo algo más parecido a una candidatura partidista integral.
No significa que la decisión esté tomada. Ni mucho menos.
Alan Márquez tiene operación propia, posicionamiento y relaciones relevantes. Luis Ernesto Ayala Torres conserva conocimiento, trayectoria y vínculos con sectores históricos del panismo y del empresariado leonés. El propio estudio de El Universal muestra que Ayala sigue siendo el más conocido entre los perfiles panistas considerados.
Pero Espadas acaba de poner sobre la mesa un argumento difícil de esconder debajo de una encuesta: estructura, militancia, territorio y capacidad para incorporar externos.
Además, hay otro elemento imposible de omitir: su cercanía política con Libia Dennise García Muñoz Ledo.
En Acción Nacional saben perfectamente que la gobernadora no puede aparecer repartiendo candidaturas como si fueran invitaciones personales. Tampoco le convendría hacerlo. Pero sería ingenuo pensar que su opinión no tendrá peso. Así funciona el poder.
Los gobernadores panistas siempre han tenido voz decisiva en los procesos políticos de Guanajuato, aunque las formas cambien y los estatutos establezcan mecanismos partidistas.
Por eso la carrera leonesa parece mucho más interesante que la simple lectura de una encuesta.
Hoy Alan tiene una fotografía favorable.
Espadas acaba de mostrar que tiene película.
Y todavía falta bastante para el final.
IV. ROMERO HICKS: ¿RENOVACIÓN O REGRESO AL PASADO?
En Guanajuato capital ocurre algo diferente. Allí, el PAN corre el riesgo de convertir un mecanismo diseñado para buscar liderazgos en una discusión sobre generaciones.
Juan Carlos Romero Hicks ya cumplió con la entrega de los respaldos requeridos dentro del programa de Personas Defensoras de la Patria, la Familia y la Libertad y continúa avanzando dentro del proceso.
El problema de Romero Hicks nunca será de currículum. Le sobra. Rector de la Universidad de Guanajuato, gobernador, director del Conacyt, senador, diputado federal y ahora diputado local. La pregunta es otra:
¿cuánto currículum puede terminar convirtiéndose en demasiado pasado?
Porque el programa de los Defensores fue vendido políticamente como una fórmula para abrir puertas, acercar al PAN con la ciudadanía y localizar nuevos liderazgos. Frescura en la relación del partido con la sociedad y su tiempo.

Entonces aparece un político cuya historia pública comenzó hace más de tres décadas. No se trata de cuestionarlo por edad. Sería una simplificación injusta. Se trata de discutir renovación.
En sectores del panismo capitalino hay quienes observan con simpatía su eventual candidatura porque representa experiencia, conocimiento institucional y una figura capaz de aglutinar a grupos que mantienen diferencias con la alcaldesa Samantha Smith Gutiérrez. Pero precisamente allí comienza el riesgo.
Una candidatura de Romero Hicks podría ordenar a algunos sectores del PAN y simultáneamente fracturar a otros. Porque Samantha Smith sigue en el tablero.
La alcaldesa decidió no inscribirse en el programa de Defensores, pero posteriormente aclaró expresamente que esa determinación no elimina su derecho a buscar la reelección en 2027. Y jurídicamente puede hacerlo: la reforma constitucional que elimina la reelección consecutiva para presidencias municipales será aplicable a partir de los procesos electorales de 2030. Ese detalle cambia completamente el análisis.
Romero Hicks no está corriendo en una pista vacía.
Puede avanzar dentro del proceso interno y eventualmente ganar la etiqueta partidista de Defensor, pero eso no borra a la presidenta municipal en funciones ni convierte automáticamente el ejercicio en método definitivo de selección de candidatura.
El propio PAN ha reconocido que participar o ganar este proceso no garantiza una candidatura para 2027.
Por eso el verdadero dilema capitalino no es quién consigue primero una constancia. Es cómo evitar una ruptura.
Una elección municipal en Guanajuato capital puede complicarse enormemente para Acción Nacional si llega dividido: una candidatura impulsada por grupos contrarios a Samantha, una alcaldesa buscando legítimamente refrendar el cargo y militantes obligados a escoger entre continuidad y restauración de antiguos liderazgos serían ingredientes suficientes para convertir una plaza tradicionalmente favorable en terreno competitivo.
Con Romero Hicks aparece además otro fenómeno. Un exgobernador nunca vuelve a ser simplemente un político municipal.
Lleva consigo relaciones nacionales, antiguos grupos partidistas, exfuncionarios, empresarios, académicos y un peso simbólico acumulado durante décadas.
¿Sería Juan Carlos Romero Hicks un alcalde convencional bajo el liderazgo político estatal de Libia Dennise Difícilmente.
Eso no significa necesariamente enfrentamiento.
Pero produciría una doble gravitación política muy peculiar: una gobernadora construyendo su propio ciclo y un exgobernador regresando al poder ejecutivo, aunque fuera desde el Palacio Municipal de la capital.
Dos estilos. Dos generaciones. Dos historias de poder. Y probablemente dos maneras de entender al PAN.
A ello se suma que una trayectoria tan larga también carga sus propias páginas incómodas.
En 2006, al terminar su gubernatura, La Jornada documentó un decreto mediante el cual las liquidaciones a excolaboradores de su administración representaron 93.5 millones de pesos para el erario. Años después, durante su paso por el Conacyt, científicos como René Drucker Colín y Rafael Loyola Díaz pidieron públicamente su renuncia y cuestionaron severamente su gestión; ante críticas a su desempeño, Romero Hicks respondió entonces que no le correspondía evaluarse a sí mismo.
Son episodios ocurridos hace muchos años y deben colocarse precisamente en ese contexto. No anulan sus méritos ni constituyen un juicio sobre su desempeño actual.
Pero la experiencia funciona en ambos sentidos. Sirve para presumir aciertos. También para revisar decisiones.
Romero Hicks tiene derecho a competir y cuenta con una trayectoria que ningún otro aspirante capitalino puede presumir.
Justamente por eso su eventual candidatura obliga al PAN a responder una pregunta mucho más grande que el nombre de quien aparecerá en una boleta:
¿el partido quiere preparar el Guanajuato de los próximos diez años o reconstruir el de los últimos treinta?
Por ahora, los otros perfiles registrados no parecen haber construido una presencia política equivalente. Eso puede cambiar, pero todavía no ocurre. Y mientras tanto Samantha Smith conserva intacta su posibilidad electoral. Así que cuidado con dar por resuelta la capital.
La disputa apenas comienza.




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