Estrictamente Personal. Va por México

El Estadio Azteca es una experiencia difícil de explicar para quien nunca ha estado ahí, pero fácil de recordar no solo para quien alguna vez se asombró, se sintió intimidado y soñó desde sus butacas, sino para quienes ven a este deporte existencialmente, como parte de la condición humana.
Opinión11 de junio de 2026 Raymundo Riva Palacio
Raymundo Riva Palacio

Imagínese estar en el centro de la cancha del Estadio Azteca y ver la última fila en la grada más lejana, que es como mirar un edificio de 40 pisos acostado. La monumentalidad arquitectónica que Pedro Ramírez Vázquez proyectó como si fuera uno de los grandes centros ceremoniales mesoamericanos abruma, sobrecoge, intimida. No es solo su enorme tamaño. Es la carga simbólica la que amplifica cualquier emoción, porque el Estadio Azteca pertenece a una categoría reservada para muy pocos estadios en el mundo, aquellos cuya historia terminó siendo más grande que sus muros.

Imagínese estar en el corazón de la catedral del futbol mundial, que tenemos tan cerca que nos perdemos en dimensionar que ese es el tamaño histórico del Estadio Azteca. Cierre los ojos y recuerde: ahí se jugaron dos finales de Copa del Mundo; ahí se cruzaron las historias de Pelé y Maradona, como escenario de dos generaciones distintas de inmortales, donde se jugó el partido en el que apareció “la mano de Dios” y se anotó el gol más hermoso de la historia, y se escenificó el juego del siglo entre Italia y Alemania, donde Franz Beckenbauer peleó en la cancha durante casi todo el tiempo con el hombro dislocado e inmovilizado en un cabestrillo, como ícono de la batalla donde 22 gladiadores dejaron todo su coraje ante un estadio que rindió tributo a su dignidad.

Imagínese en el Estadio Azteca, donde el sonido colectivo produce una sensación de pertenencia más grande que uno mismo. El Himno Nacional y el Cielito Lindo. Las Golondrinas. El gol de penalti cobrado por El Halcón Gustavo Peña, para derrotar a Bélgica y pasar a los cuartos de final en 1970, y el gol de media tijera de Manuel Negrete en el minuto 35 del primer tiempo contra Bulgaria en 1986, que levantó a los 100 mil aficionados en un alarido que describiría más adelante como una sensación de éxtasis. Los grandes momentos siempre generan explosiones de júbilo, pero el Estadio Azteca no aplasta tanto con la celebración como con los abucheos, que pueden aplastar.

El Estadio Azteca es una experiencia difícil de explicar para quien nunca ha estado ahí, pero fácil de recordar no solo para quien alguna vez se asombró, se sintió intimidado y soñó desde sus butacas, sino para quienes ven a este deporte existencialmente, como parte de la condición humana. El Estadio Azteca no es el más moderno; incluso huele a viejo, y tampoco es el más lujoso. Sin embargo, cuando se menciona su nombre en cualquier conversación sobre futbol, ocupa un lugar que el dinero no puede comprar y que la ingeniería, por sí sola, no puede construir.

El Azteca ha sido un santuario deportivo mucho antes de que la palabra se utilizara con ligereza para describir los grandes estadios. Su majestuosidad no reside únicamente en las masas de concreto, el acero o las dimensiones de sus tribunas, que nadie más tiene en el mundo. Está en la acumulación de historia. Hay estadios más nuevos, más costosos y tecnológicamente superiores. Pero muy pocos pueden afirmar que fueron testigos privilegiados de la historia de un deporte y, al mismo tiempo, de la historia de una nación que alguna vez quiso verse a sí misma entre los grandes.

Wembley es uno de los grandes templos del futbol mundial, porque en Inglaterra se inventó en 1863 en una cantina de Londres, que el imperio británico expandió en la primera gran globalización y por Wembley, el simbólico estadio que recibe su nombre como una gran parte de estadios y equipos en Europa, por el barrio donde se construyó, que ha tenido dos vidas: la del estadio construido en 1923 con sus dos torres, y el nuevo levantado sobre sus ruinas en 2007, donde la memoria que recoge es el travesaño a la entrada a los palcos de la final contra Alemania en 1966, donde pegó el balón que disparó Geoffrey Hurst en la final de la Copa, que todavía hoy se discute si entró o fue un regalo del árbitro.

Maracaná es otro de los templos del futbol, donde se jugaron dos finales, contra Uruguay en 1950 y contra Alemania en 2014. En ambas perdieron, pero nada, de entre todas las derrotas desde que se juega la Copa del Mundo 1930, ha causado tanto estupor en una nación como el Maracanazo hace 77 años, cuando Alcides Ghiggia metió el segundo gol de Uruguay a 11 minutos del final del juego que enmudeció el Maracaná y provocó decenas de crisis nerviosas y paros cardiacos por la tensión del partido. Pero Maracaná, se puede argumentar, es más famoso no por el estadio en sí, sino por la magia del jogo bonito brasileño que ha llevado a su escuadra a ser la más exitosa en las copas mundiales.

Brasil, a quien se le entregó México en el Mundial de 1970, obtuvo en el Azteca su tercera copa, la Jules Rimet, que por 40 años los grandes del futbol habían luchado por ella. Ahí se despidió Pelé y Brasil en ese estadio que nació como una pirámide moderna que abraza. Su diseño permite que quien se encuentre en la parte más alta del estadio, a unos 135 metros de distancia de la cancha, vea el encuentro con una visibilidad que pocos tienen en el mundo y que el sonido de más de 80 mil voces produce una vibración que parece emerger desde el subsuelo, con su ruido que rebota en el concreto y regresa amplificado.

El Estadio Azteca es una masa de concreto que se levantó en un desnivel en el barrio popular de Santa Úrsula, construida sobre la lava del Xitle que hizo erupción hace más de mil 500 años. Cuando se construyó el Azteca en los 60, el concreto simbolizaba progreso y el poder del Estado, pero trascendió gobiernos y generaciones para convertirse en un símbolo nacional. Es parte de la identidad de nuestra nación, y muchos encontramos en el Azteca una parte de nuestra propia historia.

Hoy sentiremos nuevamente el orgullo nacional al inaugurarse la tercera Copa del Mundo en el Azteca. México tiene un seleccionado que, a decir de los expertos, no es el de mayor calidad que hemos presentado, pero tiene algo que es más importante que la técnica, el hambre de triunfar. Va por México. Vamos por México.

Te puede interesar
Ethos Político

Ethos Político. Después de los Defensores: ahora viene lo difícil

Héctor Andrade Chacón
Opinión27 de septiembre de 2026
Todos a la foto... El PAN reactivó su competencia interna rumbo a 2027, pero el verdadero reto comienza ahora: integrar a quienes perdieron, contener fracturas y ordenar sus fuerzas. Movimiento Ciudadano apuesta por el capital político de Alejandra Gutiérrez para crecer en León, no tiene más.
Ethos Político

Ethos Político. Dos mujeres, tres pistas y un tablero que ya se mueve rumbo al 2027

Héctor Andrade Chacón
Opinión25 de septiembre de 2026
Melanie Murillo y Alejandra Gutiérrez rindieron cuentas desde trincheras políticas distintas; Mauricio Trejo puso condiciones a una eventual alianza PAN-PRI y el Congreso de Guanajuato abre hoy el último año de la LXVI Legislatura con el Paquete Fiscal 2027 y el pendiente de armonizar el marco jurídico sobre el aborto entre sus asuntos de mayor peso.
 
Raymundo Riva Palacio

Estrictamente Personal. La soberanía de los cárteles

Raymundo Riva Palacio
Opinión25 de septiembre de 2026
Le ha ayudado a Sheinbaum el debilitamiento de las expectativas de quienes quisieran que Estados Unidos actuara urgentemente contra los cárteles y los narcopolíticos, porque al no entender que los tiempos en Washington no son los de la Ciudad de México, contribuyen al fortalecimiento de la idea de que funciona su “cabeza fría”.
 
Salvador Camarena

El muro que Sheinbaum no quiere construir

Salvador Camarena
Opinión24 de septiembre de 2026
Los mexicanos, no Trump, reclaman urgentemente más seguridad y justicia. A la presidenta le quedan cuatro años para dar un giro en el modelo de combate a los criminales y de paz en las comunidades.
 
Carla Humphrey INE

Elecciones 2027: retos en materia de género

Carla Humphrey
Opinión23 de septiembre de 2026
Para el proceso electoral 2026-2027, los retos que enfrentarán las autoridades electorales y en particular el INE son muchos para la adecuada coordinación y ejecución de actividades para la elección federal y locales.

Lo más visto
photo_2026-09-26 18.38.10

Libia reafirma su compromiso de trabajar por un Guanajuato más seguro y próspero en lo que resta de su mandato como gobernadora

Redacción
Política26 de septiembre de 2026
Celebran segundo aniversario del gobierno de Libia Dennise García Muñoz Ledo en Guanajuato. Durante su discurso, resaltó su compromiso de ser una gobernante cercana al pueblo. "Han sido dos años intensos de trabajo que nos han permitido avanzar y afrontar retos, siempre en beneficio de las familias guanajuatenses", afirmó.
 
Arma

Llegan de EU 7 de cada 10 armas que usa el crimen

Redacción
Política27 de septiembre de 2026
De acuerdo con el informe más reciente de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés), actualizado el 25 de agosto pasado, de las 32 mil 144 armas decomisadas en territorio mexicano durante 2025 que las autoridades nacionales enviaron a rastrear a esa agencia, 22 mil 817, es decir, 71 por ciento, tuvieron origen estadunidense.
 
Ethos Político

Ethos Político. Después de los Defensores: ahora viene lo difícil

Héctor Andrade Chacón
Opinión27 de septiembre de 2026
Todos a la foto... El PAN reactivó su competencia interna rumbo a 2027, pero el verdadero reto comienza ahora: integrar a quienes perdieron, contener fracturas y ordenar sus fuerzas. Movimiento Ciudadano apuesta por el capital político de Alejandra Gutiérrez para crecer en León, no tiene más.
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email