
Firewall ciudadano: claves y controles. La discrecionalidad como proyecto. (3 actos)

1. La reforma judicial 2026: “Corrigiendo” lo que prometieron perfecto
Resulta que aquella famosa reforma judicial de 2024, presentada como obra maestra de la democracia directa, ahora resulta que venía con “detalles”. ¿Detalles? Como aquellos que devinieron en la ausencia en Italia 90 por el escándalo de los cachirules, donde nos descubrieron trampa y nos dejaron fuera del mundial.
Los mismos que la aplaudieron (y la aprobaron sin pestañear) han tenido que admitir, con cara de circunstancias, que tal vez poner a jueces en una boleta electoral como si fueran concursantes de un reality show no era tan buena idea para la certidumbre económica. Ni para la justicia, pués.
Así que ahora le ponen el adorno de “certificación técnica obligatoria” y “experiencia previa”, además de posponer la elección mastodóntica de 2027 para 2028. En otras palabras: reconocen que la improvisación siempre tuvo pies de barro. Imagínese a un juez de distrito, con treinta años de carrera, viendo cómo un diputado sin ninguna formación jurídica, de esos que se retan a golpes en la arena Legislativa, le explica que su puesto se decidirá por aplausómetro popular. Ese juez, ahora, en privado, sonríe con amargura. Sabe que la enmienda no es por amor a la justicia, sino por miedo al desmadre.
2. Anular elecciones por “injerencia extranjera”: la puerta giratoria de la discrecionalidad
La segunda ocurrencia es una belleza de ambigüedad que la firmaría Marcelo Bielsa o José Mourinho. Meter en la Constitución una causal de nulidad electoral llamada “injerencia extranjera” es como poner un cartel que diga “prohibido portar objetos punzocortantes”: muy bonito, pero ¿qué es un objeto punzocortante? ¿Una pluma? ¿Un tenedor? ¿Un tuit desafortunado desde Madrid?
La ley secundaria que definía el procedimiento fue retirada por su propio promotor, Ricardo Monreal, así que ahora el Tribunal Electoral tiene carta blanca para interpretar qué cuenta como injerencia. ¿Un financiamiento ilegal de un cártel colombiano? Claro. ¿Una declaración de la ONU pidiendo respeto a derechos humanos? También, si conviene al humor de los 3 cuatroteístas del tribunal. Mientras tanto, doña Lupe, la del puesto de tacos, sigue chambeando sin preguntarse si su voto del próximo año será anulado por un mensaje desafortunado en redes. Ella solo quiere que el alumbrado público funcione. Pero la Constitución, dicen, está más brillante que nunca.
3. El INE como detective improvisado: a ver quién espía a quién
Por último, el “blindaje” contra narcocandidaturas. Ahora los partidos enviarán sus listas al INE de Tadei, (sus pataleos antes que eco, encontraron el filo), y éste las turnará a la Unidad de Inteligencia Financiera, la Fiscalía General de la República y hasta el Centro Nacional de Inteligencia. O sea: los políticos le piden al Estado que les haga la tarea. En vez de que cada partido sea responsable y honesto (eso ya sería pedir un milagro de Nuestra Señora de Guadalupe), le cargan el muerto al aparato de seguridad.
¿El problema? Que la información de inteligencia, por naturaleza, es secreta, parcial y sujeta a interpretación. ¿Imagina a un candidato opositor, limpio pero incómodo para el gobierno, al que le “aparecen” sospechas convenientes en un expediente clasificado? Eso no es filtro contra narcotráfico; es veto político vestido de Smoking. Imagínese usted siendo líder de la sociedad civil, honesto, que decide postularse porque está harto de la corrupción. Al día siguiente, alguien le filtra que el CNI tiene un “reporte reservado” sobre sus visitas a una colonia marginal. No hay delito, no hay juicio, solo una sombra. Y adiós candidatura. Mientras tanto, el verdadero narco seguirá financiando campañas por debajo del agua, pero eso sí, con un dictamen favorable de “no injerencia extranjera”.
Conclusión, o la puntada final
Estamos, pues, ante un nuevo Estado mexicano: más centralizador, más discrecional, y con una ridiculez de hierro. Todo con su barniz de legalidad, eso sí, cocinado en el horno legislativo. Al final, el pobre ciudadano solo quiere que le den chance de votar sin que después vengan cuatro listones a decirle que su voto no sirve porque un gringo se tomó una cerveza mirando hacia el sur. Bienvenidos al nuevo drama mexicano: la comedia de enredos la seguimos escribiendo entre todos. Shakespeare se sonrojaría, mientras Sor Juana afinaría sus “Enredos de una casa”.
Mientras tanto… El INE en CDMX ha anunciado que operará mediante home office durante el Mundial 2026. La justificación oficial no tiene desperdicio; y aseguran que la eficiencia no decaerá. Uno escucha eso y recuerda el examen fallido, las ventanas que se cerraban, los aspirantes excluidos, y algo no cuadra. Porque ¿qué está en juego? No un examen, sino la organización de procesos electorales mientras el mundo mira los goles. El INE operará y nosotros debemos confiar. Como confiamos en que las ventanas del examen no se cerrarían solas.






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