
Ethos Político. La salida de Ale dolió y mucho en el PAN
Héctor Andrade Chacón
Para el PAN, la casa se tambalea
La política, ese arte de lo posible que a menudo degenera en el arte de lo patrimonial, ha entregado esta semana una de sus lecciones más amargas para el panismo nacional. La renuncia de Alejandra Gutiérrez Campos a su militancia en el PAN no es, bajo ninguna lectura seria, un trámite burocrático o una "salida esperada". Es un sismo de magnitud mayor cuyo epicentro está en León, pero cuyas réplicas ya agrietan los muros del Comité Ejecutivo Nacional.

Lo que el panismo se niega a admitir —o no alcanza a procesar en su soberbia de grupo—, detrás de su acusación de que Gutiérrez falta a la verdad porque no se le negó el diálogo o que quería imponer un candidato, es que han perdido el control del municipio más poderoso del estado a un año de las elecciones de 2027. León no es solo un padrón electoral; es el motor económico y el símbolo de la hegemonía panista. Al empujar a Alejandra hacia afuera, el PAN no solo pierde una firma, pierde la operación política de la administración municipal. Y eso, es demoledor.
Por otra parte, sabotear a la administración, como ya andan por ahí algunos panistas elucubrando, será darse de balazos al pie, porque a fin de cuentas, en el imaginario colectivo será victimizar a la alcaldesa con una persecusión o hacer evidente que el panismo ha sido el generador de lo que se exhibe como fallas, corrupción o lo que se acuse, escondido a la vista del ciudadano mientras el azul pintaba y sacado a la luz por despecho.
Y mientras el morenismo local sigue atrapado en una miopía táctica que les impide capitalizar el momento, con declaraciones sin sentido de futuro o pericia para ir por el poder ante esta oportunidad, el riesgo para el PAN es real: un Cabildo que podría desgranarse y una oposición que, tarde o temprano, entenderá que cobijar a la alcaldesa es el camino más corto para arrebatarle el bastión al "oficialismo azul". Aunque lo nieguen los azules: dolió, y mucho.
II. Guanajuato en Beijing: Audacia contra la "mentalidad aldeana"
En el otro extremo del espectro —y de la geografía—, la alcaldesa de la capital, Samantha Smith, está trazando una ruta que incomoda a quienes prefieren la comodidad del terruño sobre la visión de Estado. Su gira por China no es un viaje de cortesía; es un acto de audacia diplomática en un mercado que el resto del país apenas comienza a entender.
Buscar el "gran turismo" chino para Guanajuato capital es una jugada de largo aliento. Lo que algunos críticos califican con ligereza de "gira innecesaria", revela en realidad una mentalidad aldeana que no alcanza a atisbar la dimensión del mercado asiático. La validación no es menor: el respaldo de la Embajada de México en China, bajo la tutela de Jesús Seade Kuri, le otorga a la misión de Smith una pátina de profesionalismo técnico incuestionable.

No olvidemos quién es Seade: el hombre que navegó las aguas turbulentas del T-MEC frente a la primera administración de Trump. Que un negociador de ese calibre apueste por la agenda de Samantha Smith en China sugiere que hay "jugo" real que sacar en esas relaciones internacionales. Mientras unos se pelean por las cuotas de un partido que se achica en León, en Cuévano se está intentando conectar a la ciudad con el motor económico del siglo XXI. Al final del día, la diferencia entre un político de cabotaje y uno de altura radica en la capacidad de mirar más allá del próximo proceso interno y entender que el mundo, por vasto que sea, puede caber en las callejoneadas de Guanajuato si se tiene la llave correcta.








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