Coordenadas. El argumento que ‘El Mencho’ le quitó a Trump

La pregunta que los inversionistas y los negociadores comerciales deben hacerse no es si México ganó una batalla retórica, la ganó, real, y de forma contundente.
Opinión25 de febrero de 2026 Enrique Quintana
Enrique Quintana

El 3 de enero de 2026, Donald Trump concedió una entrevista al programa Fox and Friends y pronunció una frase que circuló en todos los noticieros de México como una bofetada: “Somos muy amigos de ella (la presidenta Sheinbaum), es una buena mujer. Pero los cárteles gobiernan México. Ella no gobierna México, los cárteles gobiernan México”.

Durante más de un año, la administración Trump construyó con esa narrativa un instrumento negociador de gran alcance interno.

Mezclar la agenda de seguridad con la comercial le permitía a Washington plantear la revisión del T-MEC en un terreno donde México difícilmente podía ganar: el de la soberanía capturada, el del Estado fallido, el del gobierno que cohabita con el crimen organizado.

Trump designó seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras y declaró al fentanilo arma de destrucción masiva, escalada retórica que justificaba aranceles de emergencia, amenazas de intervención militar y —sobre todo— una posición dominante en cualquier negociación bilateral.

El 22 de febrero ese edificio retórico se desplomó, y lo hizo con la huella digital de agencias de inteligencia de EU encima.

El abatimiento de ‘El Mencho’ se produjo con información de inteligencia facilitada por Estados Unidos, según confirmó la Secretaría de Defensa mexicana.

El embajador Ronald Johnson emitió un mensaje público de reconocimiento a Sheinbaum, y la zar antidrogas de Trump, Sara Carter, anunció la “exitosa eliminación” del líder del CJNG.

La maquinaria diplomática y la de seguridad de Estados Unidos le aplaudieron sin reservas al gobierno mexicano y a su presidenta.

La contradicción política es insalvable: Washington no puede cobrar crédito por un operativo conjunto y simultáneamente sostener que el gobierno mexicano es cómplice o rehén de los cárteles.

Sheinbaum entregó el trofeo más buscado desde El Chapo —un hombre por el que Estados Unidos ofrecía 15 millones de dólares— y lo hizo en cooperación bilateral, no en confrontación.

El general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de Defensa, visiblemente emocionado en conferencia de prensa, preguntó retóricamente qué habían demostrado sus soldados. Y se respondió: la fortaleza del Estado mexicano. ¿Alguien lo cuestiona?

Lo que queda ahora en la mesa para la próxima revisión del T-MEC, una vez retirado ese argumento, es la negociación desnuda.

La discusión estrictamente económica. Y aquí es donde los mercados deben poner atención, porque el cambio de terreno no es necesariamente favorable para México.

La narrativa de la seguridad, paradójicamente, le había permitido a México mantener cierta ambigüedad estratégica: negociar en múltiples frentes, invocar la soberanía, dilatar.

Con ese argumento debilitado, la revisión del T-MEC programada para julio de 2026 enfrenta sus asignaturas pendientes en toda su crudeza.

La revisión estará marcada por el “factor China”, con una presión extrema de Estados Unidos para evitar la triangulación de productos chinos, lo que presionará las reglas de origen en el sector automotriz.

El representante comercial de la Casa Blanca, Jamieson Greer, ya señaló que no tiene sentido hablar de extender el tratado si México no está cumpliendo con partes importantes del mismo.

Esa es la palanca negociadora que ahora EU pretenderá usar.

Esa parte es, precisamente, la de contenido económico: energía, inversión extranjera, política de competencia.

El capital político ganado el domingo tiene, no obstante, un valor real pero acotado.

México es hoy el mayor socio comercial de Estados Unidos, con exportaciones a EU que superan los 530 mil millones de dólares, y más del 30% del sistema industrial estadounidense depende de la proveeduría mexicana.

La muerte de ‘El Mencho’ sí mejora la posición negociadora de Sheinbaum al vaciar de contenido la principal justificación política que Trump usaba para condicionar el comercio a la seguridad.

El problema es que ese capital se agota rápido. Los analistas anticipan una guerra sucesoria dentro del CJNG similar a la que desató el Cártel de Sinaloa tras la captura de El Mayo Zambada.

Si los próximos 90 días traen fragmentación y violencia creciente, Trump tendrá nuevos argumentos. Y el lunes ya los estaba ensayando: “Mexico must step up their effort on Cartels and Drugs!”, escribió en su plataforma horas después del operativo.

La pregunta que los inversionistas y los negociadores comerciales deben hacerse no es si México ganó una batalla retórica, la ganó, real, y de forma contundente.

La pregunta es si la presidenta Sheinbaum usará ese capital para tener en lo comercial una estrategia económica sólida en la mesa.

Estamos en una posición privilegiada, con ventaja, solo se necesita poner la pelota en el hoyo 18 para completar el juego.

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