
Las consejerías acuerdan llevar al terreno penal las presuntas irregularidades en la gestión de la exconsejera presidenta, un movimiento que amenaza con alcanzar a funcionarios de la anterior administración



El demócrata Xavier Becerra hizo historia la noche de este martes al ganar la contienda por la gubernatura de California. Becerra, de 68 años, se convertirá en el primer latino en ocupar el cargo en más de 150 años, de acuerdo con las primeras proyecciones. El resultado fue sorpresivo y se ha conocido a pocos minutos del cierre de los centros de votación. “Lo logramos, California. Gracias. Me honra ser su próximo gobernador y lucharé por cada familia de este estado, todos los días. ¡Manos a la obra!“, ha escrito el demócrata en sus redes sociales tras conocerse los primeros resultados.
Hijo de inmigrantes mexicanos y con una trayectoria política de 35 años que incluye su paso como titular de la Secretaría de Salud durante la Administración del demócrata Joe Biden, Becerra es el primer político de origen hispano que tomará las riendas del Estado más poblado del país, con casi 40 millones de habitantes. El último en ocupar ese cargo fue Romualdo Pacheco, quien estuvo al frente del Estado durante apenas diez meses, de febrero a diciembre de 1875.
Becerra ha superado al republicano Steve Hilton, quien nació y comenzó su carrera política en el Reino Unido, vinculado al Partido Conservador durante la era de Margaret Thatcher. Hilton fue comentarista político en la cadena FOX News. Aspiraba a seguir los pasos del republicano Arnold Schwarzenegger, también inmigrante europeo, quien alcanzó la fama como estrella de películas de acción antes de incursionar en la política. Desde 2011, cuando el actor y fisicoculturista concluyó dos periodos consecutivos al frente de California, ningún otro republicano ha logrado recuperar ese cargo.
En un emotivo discurso en Sacramento la noche del martes, Becerra afirmó que está listo para cambiar el rumbo de un Estado particularmente golpeado por las dificultades económicas y, además, para hacer frente al Gobierno de Donald Trump. “Estos dos últimos años han sido difíciles: precios altos, más guerras, corrupción, ilegalidades. Pero aguantamos, luchamos. Parecía una misión imposible. Nosotros sabíamos que era una misión necesaria”, dijo el demócrata, en referencia a los dos primeros años del segundo mandato del presidente.
Luego se refirió a los inmigrantes, que han sido perseguidos sin descanso por la Policía migratoria de Trump. “No hay California sin nuestras comunidades diversas. La diversidad no es un defecto, es un superpoder”, agregó.
Becerra aseguró que romper el techo de cristal para los políticos hispanos, tras más de 150 años, no fue su principal objetivo al contender por el cargo. “Permítanme ser claro: no competí para hacer historia, sino para hacer la diferencia”, afirmó.
El gobernador Gavin Newsom, quien dejará el cargo tras cumplir dos períodos consecutivos y figura entre los posibles aspirantes demócratas a la presidencia, felicitó a Becerra poco después de que se conocieran las proyecciones que le daban el triunfo.
“Xavier Becerra será un líder que llevará la antorcha de California; alguien que, junto con (su esposa) la doctora (Carolina) Reyes, representará a nuestro estado y a sus diversas comunidades. Es hijo de inmigrantes, fruto del ‘sueño californiano’, que plantará cara a Donald Trump y representará nuestros valores. ¡Felicidades!”, escribió en su cuenta de X.
Entre Becerra y Hilton siempre estuvo Trump. No solo respaldó ampliamente al candidato republicano, sino que una red de donantes de distintos rincones del país afines al presidente inyectó recursos a su campaña. Gracias a un fondo de 33,6 millones de dólares procedentes de 158.000 aportaciones, según registros electorales, los anuncios de Hilton inundaron las redes sociales.
Estos comicios sucedieron mientras el Gobierno de California y el Departamento de Justicia mantienen una intensa batalla judicial por el reclamo de la Administración federal sobre la ciudadanía estadounidense de más de 20.000 votantes. Los funcionarios estatales interpretaron la medida como un intento de Trump para inclinar la balanza electoral en favor de los republicanos.
La demanda parece sustentarse en una teoría conspirativa que el presidente y sus aliados han repetido hasta el cansancio: que debido a revisiones poco estrictas miles de indocumentados, personas que viven fuera del Estado, e incluso “personas fallecidas”, votan en California para favorecer a los demócratas. El Departamento de Justicia no ha conseguido victorias contundentes en su pelea judicial, sino más bien dudas sobre la firmeza de sus argumentos por parte de los jueces. El Tribunal Supremo y otras cortes de California y Washington D.C. denegaron las solicitudes de los fiscales federales que pedían separar dichas papeletas.
Becerra mantuvo una amplia ventaja sobre Hilton desde que ambos superaron unas primarias muy competidas y se convirtieron en los candidatos finalistas para la elección general de este martes. En las encuestas más recientes, el demócrata concentró entre el 60% y el 61% de la intención de voto, mientras que el republicano obtuvo entre el 33% y el 38%.
Esta diferencia en los sondeos refleja el desafío que enfrentó Hilton en un Estado de tradición demócrata, donde su alineamiento con las políticas del presidente —sobre todo en asuntos migratorios— ha marcado una de las principales diferencias entre ambos contendientes. Becerra, de hecho, se presentó en sus anuncios como “la peor pesadilla de Trump” y aprovechó cada oportunidad para vincular a su rival con los tropiezos del inquilino de la Casa Blanca.
Desde 2011, California ha sido gobernada por los demócratas y se ha convertido en un laboratorio de políticas progresistas que, en los últimos años, han chocado con la agenda conservadora de Trump.
La difícil situación económica de los californianos fue uno de los temas centrales de estos comicios. Hilton responsabilizó a los políticos de Sacramento por la debacle financiera, mientras que Becerra señaló a la Casa Blanca. California, en particular, figura entre los territorios más afectados por el encarecimiento de diversos productos, asociado a los aranceles impuestos por el Gobierno federal y por el alza de los combustibles, vinculada al conflicto con Irán.
Tres datos ilustran la presión económica que enfrentan sus habitantes: el precio medio de una vivienda ronda los 750.000 dólares; esta semana, el galón de gasolina se vendía en poco más de seis dólares, un 44% por encima del promedio nacional; y una familia de cuatro integrantes necesita ingresos anuales superiores a los 300.000 dólares para vivir cómodamente.
Durante la campaña, Hilton prometió reducir el precio de la gasolina a tres dólares por galón —cerca de la mitad del costo actual—; reducir la indigencia y la delincuencia; eliminar el impuesto estatal sobre la renta para quienes ganen menos de 150.000 dólares al año; construir 10 nuevas ciudades para ampliar la oferta de vivienda; fijar en 75 dólares el costo del registro vehicular; y generar empleos para frenar la salida de miles de californianos hacia otros Estados.
“Hay que esforzarse mucho para expulsar a tanta gente de este hermoso e increíble Estado”, mencionó con sarcasmo el republicano durante un podcast, en el que responsabilizó a los gobernantes demócratas del bache económico. “Los políticos deben hacerse a un lado un poco y dejarte vivir tu vida”, agregó.
Becerra, por su parte, prometió en su campaña que se enfocaría en combatir las políticas de Trump y reducir el déficit de vivienda mediante la agilización de los permisos de construcción. También planteó el impulso la industria cinematográfica, así como adoptar una postura cautelosa ante la construcción de centros de datos para empresas de inteligencia artificial y fortalecer la economía para evitar que más californianos abandonen el Estado. “Necesitamos un gobernador luchador, contra Washington, contra Trump y contra los intereses poderosos que nos quieren dejar atrás”, proclamó en español, su idioma materno, en uno de sus videos.
El enfrentamiento entre Hilton y Becerra fue frontal en distintos asuntos, pero sobre todo en inmigración. El republicano ha respaldado las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y ha sostenido que su prioridad es proteger a las comunidades migrantes “legales” y expulsar a los extranjeros que cometan delitos, en sintonía con la retórica de Trump.
California se convirtió en uno de los principales escenarios de la ofensiva migratoria del Gobierno de Trump. Con una población de alrededor de dos millones de personas que no ha regularizado su situación migratoria, la mayor de todo el país, el Estado fue el primero en sentir los embates de las redadas masivas que los agentes encapuchados han llevado a cabo desde 2025. Hilton promovió durante su campaña y en debates ese tipo de operativos.
Becerra no solo discrepa de esa postura, sino que defiende una reforma migratoria, una posibilidad que parece lejana en el convulso escenario político actual. “California te dio la bienvenida y tú les das la bienvenida a mercenarios del ICE a nuestro Estado. ¿Cómo concilias eso? Eres un migrante”, le espetó el demócrata a Hilton en uno de los debates.













