
El precio del petróleo mexicano se eleva más de un 40% en lo que va del año por el conflicto en Medio Oriente

Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente han dado un balón de oxígeno a los precios del crudo mexicano. La cotización de la mezcla mexicana de exportación de Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró este lunes en 79,19 dólares por barril, un alza de 4,67% respecto al precio de diciembre de 2025, que rondaba los 53 dólares por barril. Aunque el incremento supone un riesgo inflacionario para los combustibles en el país, también implica mayores ingresos para la petrolera mexicana. Con estas cifras, el petróleo mexicano está superando las previsiones de la Secretaría de Hacienda para este año. La dependencia estimó, en sus criterios de política económica de 2026, un precio promedio del petróleo mexicano de 54,9 dólares por barril y unos ingresos petroleros de 1,2 billones de pesos.
El mercado energético global sigue atento a la evolución de la ofensiva de Estados Unidos contra Irán. El conflicto geopolítico y las disrupciones consecuentes en el suministro llevaron el precio de la mezcla mexicana a un pico de más de 110 dólares por barril en mayo pasado. Aunque la cotización se ha estabilizado, la incertidumbre aún permanece latente. Este lunes la referencia de petróleo estadounidense WTI cotiza en 81,73 dólares, una caída del 8,4% respecto a la jornada anterior, mientras que el crudo Brent, registra una caída del 7%, a 85,18 dólares por barril.
El descenso de los precios del petróleo se registra tras la tregua temporal entre Washington e Irán y las expectativas de una reanudación de las conversaciones diplomáticas, lo que podría permitir que el transporte marítimo comercial regrese de forma segura a través del estrecho de Ormuz, una ruta crucial para las exportaciones mundiales de petróleo. Estados Unidos ha cesado los ataques en los últimos tres días, pero Teherán niega tener contactos con Washington para lograr un alto el fuego. A pesar de estos signos de menor escalada geopolítica, los mercados energéticos han optado por la cautela, la preocupación por el suministro mundial de petróleo no ha desaparecido del todo.
Para contener un incremento en el precio de los combustibles, el Gobierno de México ha optado por subsidiar el precio de la gasolina regular y el diésel mediante la renuncia al cobro de parte del Impuesto Especial de Producción y Servicios (IEPS). Hasta el momento, los efectos inflacionarios de esta crisis global en México son acotados, dado el estímulo fiscal que ejerce Hacienda sobre el precio de las gasolinas, no obstante, algunos analistas del sector apuntan a que la implementación de este subsidio supondrá menos margen de maniobra para el erario en los meses venideros.
En este entorno de incertidumbre, el Gobierno de Sheinbaum aumentó los subsidios a las gasolinas. En el caso del diésel, el energético más empleado para el transporte de mercancías en México, el subsidio pasó en una semana del 50,64% al 71,58%, por ende, los usuarios solo pagarán 2,09 pesos del gravamen que se paga por litro. Además, el Ejecutivo mantiene un pacto con los gasolineros para fijar en un máximo de 27 pesos por litro el precio del diésel. Hasta el momento, el 84% de las estaciones de servicio del país están cumpliendo con este precio máximo y cerca de 1.500 estaciones continúan vendiendo diésel a precios significativamente superiores a los del mercado.
En el caso de la gasolina regular, el estímulo otorgado por Hacienda pasó en una semana del 22,20% al 38,18%. Este combustible también cuenta con un pacto voluntario, de tal forma que su precio promedio nacional es menor de 24 pesos por litro y, finalmente, tras semanas sin subsidios, el Ejecutivo decidió reactivar y elevar el estímulo para la gasolina premium, que esta semana será de 30%, equivalente a 1,7 pesos por litro.
Alejandro Montufar, director general de PetroIntelligence, una firma de datos del sector gasolinero, explica que el impacto para las estaciones de servicio será acotado porque solo afecta a las gasolineras que no se surten de Pemex sino de crudo importado, un universo que supone menos del 20%. “La presión es menor en aquellas estaciones con suministro de Pemex que en aquellas estaciones con suministro de importadores privados, de acuerdo con los datos más recientes, Pemex surte un 91% del mayoreo de gasolina regular y un 82% en diésel”, informó. El experto coincide en que la aplicación de este tipo de subsidios supone un sacrificio para los ingresos de la petrolera y por ende de las finanzas públicas, sin embargo, se contempla que esta renuncia se compensará con la mayor alza en el precio de crudo de exportación.


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