
Ethos Político. Defensores, suspirantes y bollos electorales rumbo a 2027
Héctor Andrade Chacón
Defensores, suspirantes y bollos electorales rumbo a 2027
El Partido Acción Nacional ha encontrado una nueva manera de hacer política electoral sin llamarla todavía política electoral.
Sus integrantes no son precandidatos, sino “Personas Defensoras de la Patria, la Familia y la Libertad”. No realizan precampaña, sino tareas de formación, promoción de valores, acercamiento ciudadano y trabajo territorial. Tampoco compiten oficialmente por una candidatura, aunque buena parte de quienes se registraron tienen la mirada puesta en las elecciones municipales de 2027.
La fórmula no es enteramente nueva. Morena lleva años utilizando figuras como la de los “defensores de la Cuarta Transformación” para posicionar anticipadamente a quienes después terminan apareciendo en las boletas. El PRI comenzó a organizar su propia red de “Defensores de México”. Ahora el PAN adapta el método a su vocabulario doctrinario y lo cubre con tres conceptos de alto contenido emocional: patria, familia y libertad.
Así, mientras la legislación electoral establece tiempos precisos para las precampañas, fiscalización de recursos y condiciones de equidad entre aspirantes, los partidos abren pistas alternas bajo el argumento de que se trata de asuntos relacionados con su vida interna. Legalmente podrán insistir en que no están seleccionando candidatos. Políticamente, sin embargo, resultaría ingenuo creer que solamente preparan promotores de valores.

En realidad, están colocando los bollos en el horno para ver cuál infla, cuál conserva su forma y cuál termina apachurrado antes de que llegue el momento de servir la candidatura.
El PAN Guanajuato, ahora con Juanita de la Cruz Martínez a la cabeza y sin Aldo Márquez en la presidencia y atrás de su hermano, sostiene oficialmente que el programa pretende abrir espacios de participación ciudadana, formar liderazgos y fortalecer el trabajo territorial. En una primera etapa se aplica en nueve municipios: León, Irapuato, Guanajuato, Salamanca, Pénjamo, San Miguel de Allende, Silao, San Luis de la Paz y San Francisco del Rincón.
La convocatoria incluye registros, capacitación, evaluación documental, exposición de propuestas y mediciones relacionadas con la percepción ciudadana. El propio diseño confirma que no se trata solamente de difundir los principios de doctrina de Manuel Gómez Morin: interesa conocer el nivel de aceptación, presencia pública y competitividad de cada participante.
El problema para Acción Nacional es que la anunciada apertura todavía parece más discursiva que real.
Según el balance ofrecido por la dirigencia estatal, apenas una cuarta parte de quienes acudieron a registrarse corresponde a ciudadanos sin militancia panista. El resto son personajes conocidos, funcionarios, legisladores, alcaldes, antiguos dirigentes o cuadros que llevan años circulando por los cargos partidistas y gubernamentales.
El PAN abrió la puerta, pero por ella volvieron a entrar casi los mismos.
Algunos representan experiencia y conocimiento institucional. Otros son personajes reciclados, sobrevivientes de anteriores administraciones o integrantes de grupos que se disputan posiciones desde hace décadas. La renovación prometida corre el riesgo de convertirse en una reorganización del inventario.
También afloran dos clases de panismo. Está el integrado por tecnócratas formados alrededor de gobiernos, despachos, consejos empresariales, presupuestos y relaciones públicas; y está el de quienes crecieron en los comités municipales, defendieron votos, recorrieron colonias, representaron al partido ante organismos electorales y aprendieron política desde las asambleas internas.
No necesariamente uno es mejor que otro. Pero representan formas distintas de entender el poder.
Esa diferencia aparece con especial claridad en León.
León: tres historias, tres grupos y una alcaldía
La disputa por la Presidencia Municipal de León será una de las más importantes para Acción Nacional en 2027.
No sólo porque se trata de la ciudad más poblada del estado y del principal centro económico de Guanajuato, sino porque el PAN llegará a la elección sin la actual alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos, quien abandonó el partido después de más de dos décadas de militancia y ahora forma parte de Movimiento Ciudadano, mientras su expartido le sigue la sombra con auditorías.
Ese rompimiento alteró el tablero.
El PAN necesita demostrar que conserva su estructura histórica; Morena considera que su crecimiento ya le permite disputar seriamente el municipio; y Movimiento Ciudadano pretende dividir la competencia en tercios aprovechando la plataforma, los recursos políticos y el reconocimiento acumulado por Alejandra Gutiérrez.
En medio de esa circunstancia aparecieron los tres nombres principales del panismo: Alan Sahir Márquez Becerra, Luis Ernesto Ayala Torres y Jorge Arturo Espadas Galván. Los tres formalizaron su registro como defensores, aunque oficialmente nadie reconozca todavía que aspira a la candidatura municipal.
La competencia representa mucho más que una comparación de currículums.

Alan Márquez apuesta por la percepción de renovación.
Tiene menor trayectoria político-electoral que sus competidores, pero posee una fortaleza que no debe despreciarse: durante el gobierno de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo fue uno de los funcionarios con mayor capacidad para relacionarse con los propietarios, directivos y figuras relevantes de los principales medios de comunicación del estado. Partió el queso con los medios.
Conoció sus necesidades, administró cercanías y construyó relaciones que ahora pueden traducirse en exposición favorable, entrevistas, cobertura y una narrativa de juventud. No resulta extraño que algunos potentados de la comunicación miren con simpatía su proyecto.
Su propuesta descansa en la imagen, la novedad y la idea de que el PAN necesita un rostro distinto después de la ruptura con Alejandra Gutiérrez. El riesgo es que la frescura termine siendo solamente empaque.
Hasta ahora no está claro qué piensa Alan Márquez sobre la pobreza urbana, el crecimiento desordenado, las colonias sin servicios suficientes, la movilidad, el transporte público, la violencia, la precariedad laboral o la desigualdad que persiste en León en pleno segundo cuarto del siglo XXI.
Una buena estrategia de comunicación puede colocar a un aspirante en la conversación pública. No necesariamente demuestra que comprenda la ciudad que pretende gobernar.
Alan lleva equipaje ligero, pero también una maleta todavía escasa en política territorial.
Luis Ernesto Ayala Gutiérrez representa otro tipo de panismo, el de la vieja estirpe empresarial.
Está ligado a la antigua élite del sector privado leonés, claramente clasista, que contribuyó a construir el modelo político leonés desde la llegada de Carlos Medina Plascencia a la Presidencia Municipal y, posteriormente, a la gubernatura interina.
Fue una generación de empresarios que se convirtieron en políticos y trasladaron a la administración pública una visión basada en eficiencia, disciplina financiera, infraestructura, participación del sector privado y reducción del aparato gubernamental.

El modelo tuvo logros, pero también límites.
Durante años, León fue presentado como ejemplo administrativo mientras grandes zonas de la ciudad permanecían marcadas por la desigualdad, los bajos salarios y la pobreza. El desarrollo económico no siempre fue acompañado por una política social de la misma profundidad.
Aquel panismo empresarial abrazó con entusiasmo el ideario neoliberal, pero se alejó en muchos aspectos de la doctrina social cristiana que habla de solidaridad, dignidad humana, justicia social, opción por los pobres y bien común.
Ayala carga con la experiencia, pero también con ese pasado.
Su registro reactiva a los grupos empresariales tradicionales que ayudaron a configurar al PAN moderno y que aún conservan influencia en organismos, consejos, constructoras, cámaras y espacios de decisión pública.
No es un adversario menor. Tiene conocimiento del gobierno y relaciones de largo aliento. Pero encarna una etapa que Acción Nacional afirma querer superar.
Jorge Arturo Espadas Galván representa la ruta del mérito interno.
No llegó al PAN desde una oficina de comunicación ni desde un consejo empresarial. Se formó dentro del partido, en tareas jurídicas, parlamentarias y electorales.
Ha sido asesor, coordinador de asesores y secretario general del Congreso; diputado federal; coordinador de los legisladores federales de Guanajuato en dos ocasiones; vicecoordinador del grupo parlamentario panista en San Lázaro; representante del PAN ante organismos electorales y actualmente coordinador de la bancada blanquiazul en el Congreso local.
Su trayectoria pública y partidista incluye candidaturas propias y participación jurídica o política en numerosas campañas. Desde 2005 aparece formalmente como militante, aunque su relación con las estructuras panistas es anterior y se desarrolló en responsabilidades legislativas y electorales.

Entre los militantes es harto conocido.
Ha caminado comités, defendido triunfos jurídicos, construido acuerdos parlamentarios y mantenido relación permanente con las estructuras. En el Congreso estatal se convirtió en uno de los principales operadores de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo.
Cuando el Ejecutivo ha necesitado acuerdos, explicaciones jurídicas o control de daños legislativo, Espadas ha sacado las castañas del fuego.
Su perfil corresponde más al de la gobernadora: personajes que avanzaron desde abajo, a través del trabajo partidista, la disciplina y la acumulación gradual de responsabilidades, y no únicamente mediante relaciones privilegiadas.
También pesan los padrinos.
En el registro de Espadas apareció Vicente Esqueda Méndez, uno de los operadores más experimentados del panismo guanajuatense y esposo de Rosario Corona Amador, secretaria del Nuevo Comienzo y responsable de buena parte de la política social del gobierno de Libia Dennise.
No se requiere demasiada imaginación para interpretar la fotografía.
Antes fue bendecido, por decirlo de alguna manera, por el propio Jorge Videgaray, priista, pero que fue poderoso asesor de cabecera del propio Diego Sinhue.

Mientras Alan Márquez llegó con equipaje ligero y Luis Ernesto Ayala acompañado por su historia, Espadas mostró músculo político. La mano que lo acompaña parece más pesada y más cercana al centro de decisiones del gobierno estatal.
Sin embargo, ganar una disputa interna no equivale a ganar una elección.
El verdadero desafío será medir qué tanto penetran los tres entre ciudadanos que no participan en asambleas partidistas, no leen currículums legislativos y quizá ni siquiera conocen las divisiones del PAN.
El próximo candidato deberá competir contra un Morena en crecimiento que tiene en las sombras personajes de influencia poderosa en la ciudad y el capital; y contra un Movimiento Ciudadano que, bajo la conducción de Alejandra Gutiérrez, intentará quedarse con una tercera parte del electorado y atraer a panistas inconformes. Una encuesta, por cierto, le da al PRI, un 11 por ciento de votos, subiendo sus expectativas, pero que en una política de alianzas puede hacerse sentir. La misma encuesta pone a Espadas a la cabeza.
León no se ganará solamente con medios, empresarios o militantes.
Se necesitarán los tres, además de una propuesta de ciudad.
Guanajuato Capital: el sueño de Cuévano
En Guanajuato Capital, Juan Carlos Romero Hicks volvió a levantar la mano.
El exrector de la Universidad de Guanajuato, exgobernador, exsenador, exdiputado federal y actual legislador local se registró como aspirante a defensor junto con Juan Carlos Delgado Zárate y el regidor José Carlos Domínguez López Velarde.
Romero Hicks no oculta desde hace tiempo su interés en gobernar la ciudad.
Se trata, según se ha contado en su círculo, de un sueño alimentado desde la infancia e inspirado en la figura de su abuelo. Después de haber gobernado el estado y ocupado prácticamente todos los cargos relevantes disponibles para un político local, quiere administrar Cuévano.
Lo acompaña Juan Carlos Delgado Zárate, viejo lobo de mar de la política capitalina, exregidor, exfuncionario municipal y colaborador cercano de Romero Hicks, quien lo designó director del Instituto de Vivienda del Estado durante su gubernatura.
Más que un competidor autónomo, Delgado puede ser visto como un alfil: conoce el territorio, tiene experiencia municipal y puede ayudar a ampliar la presencia del grupo romerista.
La sorpresa no fue quién llegó, sino quién decidió no hacerlo.
La presidenta municipal Samantha Smith Gutiérrez anunció que no participaría después de revisar la convocatoria y las reglas del programa. Argumentó que lo correcto era mantener una separación clara entre su responsabilidad institucional como alcaldesa y el desarrollo del ejercicio partidista.
El exalcalde Alejandro Navarro Saldaña también optó por esperar y ponerse a disposición del PAN.
Su paso al costado apunta a una posible negociación. Navarro conoce la ciudad, conserva estructura y sabe que una aparición apresurada podría cerrar puertas que todavía permanecen abiertas.
Pero nadie debería interpretar la decisión de Samantha Smith como una renuncia a buscar la reelección.
La alcaldesa ha dejado claro que preserva sus derechos político-electorales. No registrarse como defensora no la elimina de la competencia ni obliga al partido a descartarla posteriormente.

Al contrario: su postura desnuda el verdadero sentido del programa.
Si ser defensor no constituye formalmente un requisito para aspirar a una candidatura, entonces quienes no participan siguen teniendo derecho a competir. Y si, en los hechos, el nombramiento termina siendo una condición indispensable para aparecer en la boleta, el PAN tendrá dificultades para seguir sosteniendo que no organizó una precampaña anticipada. Y en pocos días el INE meterá la mano en eso.
Samantha está en la ruta de 2027.
No piensa entregar la plaza a Romero Hicks ni a quienes, desde la conspiración interna, han apostado por verla caer. Su decisión le permite conservar la investidura institucional, evitar por ahora una confrontación directa y esperar a que el horno muestre qué bollos crecieron y cuáles perdieron volumen.
En Guanajuato Capital, la competencia apenas comienza.
Silao: Melanie toma posición
En Silao, Melanie Murillo Chávez decidió jugar de frente.
La alcaldesa se registró como aspirante a defensora porque sabe que actualmente posee los números, el gobierno, la visibilidad y buena parte de los apoyos necesarios para buscar la candidatura panista en 2027.
Su administración ha construido presencia en comunidades y colonias, aunque también enfrenta el desgaste natural del ejercicio gubernamental y la oposición constante de Morena.

Al asumir el papel de defensora, Melanie podrá participar en las actividades partidistas fuera de sus horarios institucionales y enfrentar directamente al partido guinda, que ha intentado minar su administración mediante críticas legítimas en algunos casos y operaciones políticas menos limpias en otros.
Murillo y Samantha Smith comparten una circunstancia: ambas han tenido que enfrentar expresiones de misoginia política dentro y fuera de Acción Nacional.
A las mujeres en el poder todavía se les exige demostrar capacidad todos los días, mientras a muchos hombres les basta con exhibir padrinos, currículum o relaciones empresariales.
Melanie tomó posición. Samantha decidió esperar.
Las dos siguen dentro del tablero.
El PRI también camina
Mientras el PAN organizaba registros con reflectores, Rosario Robles Berlanga llegó al Comité Directivo Estatal del PRI como coordinadora nacional de la red de “Defensores de México”.
Fue recibida por la dirigente estatal Ruth Tiscareño Agoitia; el coordinador de los diputados priistas, Alejandro Arias Ávila; la legisladora Rocío Cervantes; dirigentes municipales y alcaldes como Adolfo Alfaro, de Manuel Doblado, y Mauricio Trejo Pureco, de San Miguel de Allende, entre otros.
El encuentro tuvo el propósito de incentivar a las estructuras, reconstruir presencia territorial y preparar al priismo rumbo a 2027.

La figura de Rosario Robles es polémica por su trayectoria, su paso por los gobiernos perredistas y priistas y el proceso judicial relacionado con la llamada Estafa Maestra, del cual finalmente obtuvo resoluciones favorables y recuperó su libertad, dejando ver que había "mano negra" desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en su contra. Su incorporación forma parte de la estrategia nacional del PRI para recuperar operadores, abrir candidaturas a perfiles externos y replicar —también— el modelo territorial de los “defensores”.
El PRI guanajuatense no está en condiciones de presumir multitudes, pero sería un error declararlo inexistente.
Gobierna municipios importantes, conserva cuadros con experiencia legislativa y posee operadores que conocen el territorio. Mauricio Trejo mantiene un proyecto propio en San Miguel de Allende que ahora va por una posición estatal de cara al 2030; Ruth Tiscareño trabaja para recuperar estructura; Alejandro Arias conserva oficio político; y varios alcaldes priistas han demostrado que el partido todavía puede competir cuando cuenta con candidatos arraigados.
Sin demasiado ruido, los priistas también caminan.
La campaña que oficialmente no existe
PAN, PRI y Morena utilizan figuras distintas para realizar una tarea semejante: posicionar nombres, recorrer territorio, medir simpatías y construir estructuras antes de que comiencen formalmente los procesos internos.
La discusión no consiste solamente en determinar si los programas son jurídicamente válidos.
La pregunta de fondo es si las reglas electorales siguen teniendo sentido cuando los partidos pueden anticipar durante meses su competencia mediante figuras cuidadosamente bautizadas para evitar las palabras aspirante, precandidato o campaña.
En Guanajuato, los “defensores” ya comenzaron a defender algo más que la patria, la familia o la libertad.
Defienden grupos, trayectorias, privilegios, proyectos personales y posibilidades de aparecer en la boleta.
También revelan las dificultades de Acción Nacional para renovarse. La apertura ciudadana produjo algunos perfiles externos, pero la mayor parte de los registrados procede de la misma cantera política. Hay experiencia, sin duda, pero poca novedad.
En León se confrontan la comunicación, la vieja empresa y la militancia. En Guanajuato Capital, un exgobernador persigue su sueño mientras una alcaldesa reserva sus derechos. En Silao, Melanie Murillo se coloca desde ahora en la primera línea. En el PRI, Rosario Robles intenta aceitar una maquinaria disminuida, pero todavía funcional.
Todos dicen prepararse para defender a México.
En realidad, el 2027 ya empezó.




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