
Guanajuato baja homicidios: Federación atribuye avance a coordinación, inteligencia y golpes a grupos criminales
Leticia Aguayo Soto
Guanajuato, durante años colocado en el epicentro nacional de la violencia homicida, volvió este miércoles al centro de la conferencia matutina en Palacio Nacional, pero esta vez bajo una narrativa distinta: la del descenso en los homicidios dolosos que el Gobierno de México atribuyó a la coordinación institucional, al uso de inteligencia y a los operativos contra grupos criminales generadores de violencia.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, presentaron un balance de la Estrategia Nacional de Seguridad en el que destacaron que el país registra una reducción preliminar de 49 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos, al comparar septiembre de 2024 con mayo de 2026. En ese mapa nacional, Guanajuato fue citado como uno de los casos donde la disminución ha sido más visible, pese a que la entidad aún se mantiene entre los territorios con mayor número absoluto de asesinatos.
De acuerdo con la información expuesta por el Gobierno Federal, la baja en Guanajuato no se explica por una sola acción, sino por una intervención sostenida contra células criminales involucradas en asesinatos, extorsiones y disputas territoriales. Sheinbaum afirmó que las autoridades han detenido a integrantes de distintos grupos delictivos, sin concentrar la actuación del Estado en una sola organización.

“Hubo tres detenciones, particularmente de grupos delictivos que se dedicaban a extorsionar y a matar a grupos de otros grupos contrincantes”, señaló la mandataria federal durante la conferencia.
La presidenta sostuvo que la estrategia busca debilitar estructuras criminales completas, mediante acciones simultáneas contra grupos rivales. “No se detiene de un lado, se detiene uno y se detiene al otro, de tal manera que se van debilitando las estructuras delictivas”, dijo, al defender que la ruta no es la negociación ni la simulación, sino el despliegue coordinado de capacidades federales, estatales y municipales.
“A nosotros lo que nos interesa es la construcción de la paz en México, es decir, disminuir los delitos y eso se hace con Atención a las Causas y con cero impunidad”, puntualizó la mandataria federal.
Destacó que la Estrategia Nacional de Seguridad ha permitido el desmantelamiento de cerca de 2 mil 400 laboratorios clandestinos y áreas de concentración, el aseguramiento de más de 400 toneladas de droga y la reducción de 76% en decomisos de fentanilo en la frontera con EE.UU. Se ha detenido a cerca de 54 mil 300 presuntos delincuentes y 85 funcionarios y exfuncionarios; y con Atención a las Causas 6 mil 798 jóvenes han sido incorporados a la educación, al empleo, al deporte y la cultura

El mensaje político fue claro: para Palacio Nacional, la reducción de homicidios en Guanajuato es resultado de una coordinación que involucra al Gabinete de Seguridad, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, la Guardia Nacional, la Fiscalía General de la República, la fiscalía estatal, el Gobierno de Guanajuato y las autoridades municipales.
Sheinbaum subrayó que detrás de los resultados hay “un trabajo muy intenso, de mucha convicción, de mucha honestidad, de mucho profesionalismo y de mucha coordinación”, al reconocer el papel de las fuerzas federales y de las fiscalías en los operativos conjuntos.
De foco rojo nacional a caso de reducción
El dato tiene peso porque Guanajuato no parte de una línea base menor. La entidad acumuló durante los últimos años una crisis persistente de homicidios dolosos, vinculada principalmente a la disputa entre grupos criminales por mercados ilícitos, robo de hidrocarburo, narcomenudeo, extorsión y control territorial en corredores industriales, carreteros y urbanos.
El propio Gobierno Federal había informado previamente que el promedio diario de víctimas de homicidio doloso en Guanajuato pasó de 12.71 en febrero de 2025 a 4.45 en enero de 2026, una reducción de 65 por ciento. En informes posteriores, autoridades federales y estatales han sostenido que la tendencia continuó durante los meses siguientes, aunque la medición debe leerse con cautela porque Guanajuato permanece entre las entidades con mayor número de víctimas en el país.
La fotografía, por tanto, tiene dos caras. Por un lado, la reducción es significativa frente a los picos de violencia registrados en 2024 y 2025; por otro, la entidad sigue formando parte del bloque de estados que concentran buena parte de los homicidios dolosos a nivel nacional. La baja no borra la gravedad del problema, pero sí modifica el tono del diagnóstico: Guanajuato ya no aparece únicamente como una entidad desbordada, sino como un territorio donde la estrategia de contención comienza a mostrar resultados medibles.
En el reporte nacional presentado por García Harfuch, el Gobierno de México insistió en que la disminución de homicidios se ha acompañado de detenciones, aseguramiento de armas, decomiso de drogas, desmantelamiento de laboratorios y fortalecimiento de tareas de inteligencia. El secretario federal ha colocado la coordinación operativa como eje de la estrategia: menos despliegues aislados y más acciones dirigidas contra objetivos concretos.
La respuesta desde Guanajuato
En el plano estatal, la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo ha buscado insertar estos resultados dentro de la estrategia CONFIA, el modelo de seguridad de su administración que apuesta por coordinación, regionalización, inteligencia e intervención territorial.
Tras el pronunciamiento federal, la mandataria guanajuatense sostuvo en redes sociales que una reducción sostenida que este mes llegó a 68.5 por ciento en homicidios “no se debe a una detención o a una sola autoridad”, sino al trabajo coordinado entre instituciones. Con ello, la gobernadora marcó una línea política importante: reconocer el papel del Gobierno Federal sin dejar fuera la tarea del Estado, los municipios y las corporaciones locales.
Ese posicionamiento coincide con mensajes previos del Gobierno de Guanajuato. En febrero, durante una visita presidencial a Irapuato, Libia Dennise afirmó que en la entidad se había encontrado “apertura, diálogo, colaboración y coordinación” con la Federación para recuperar la paz. En esa ocasión, el Gobierno Estatal sostuvo que Guanajuato acumulaba 11 meses consecutivos con reducción en homicidios y que enero había sido el mes más bajo en ese delito en los últimos ocho años.
La administración estatal también ha destacado que la coordinación con la Federación se refleja en mesas de seguridad, operativos conjuntos, intercambio de información, acciones contra generadores de violencia y fortalecimiento de capacidades estatales. En marzo, durante la glosa del segundo informe de gobierno, funcionarios estatales reportaron una disminución de 64 por ciento en víctimas de homicidio doloso de febrero de 2025 a febrero de 2026.
El contraste: baja real, reto vigente
El contraste presentado desde Palacio Nacional es relevante porque Guanajuato ha sido durante años una referencia obligada en el debate nacional de seguridad. Su peso económico, industrial y logístico convive con una disputa criminal que golpeó a municipios como León, Irapuato, Celaya, Salamanca, Apaseo el Grande, Pénjamo y la región Laja-Bajío.
Por eso, la reducción de homicidios tiene una lectura pública inmediata: cualquier descenso sostenido representa alivio para comunidades que han vivido bajo la presión de asesinatos, ataques armados, extorsiones y amenazas. Sin embargo, también obliga a evitar triunfalismos. La disminución porcentual es relevante, pero la recuperación de la paz no se mide únicamente en gráficas nacionales, sino en la vida cotidiana de colonias, carreteras, comercios, escuelas y familias.
El desafío de Guanajuato será sostener la tendencia, impedir reacomodos criminales y evitar que la baja de homicidios conviva con el desplazamiento de otros delitos, como extorsión, desaparición de personas, robo de vehículos o violencia contra mujeres. En otras palabras: reducir homicidios es una condición indispensable, pero no suficiente, para hablar de pacificación.
La estrategia federal y estatal parece haber encontrado un punto de coincidencia que durante años se reclamó desde distintos sectores: coordinación sin estridencias. La presidenta lo dijo desde Palacio Nacional; la gobernadora lo ha reiterado desde Guanajuato. El mensaje compartido es que la seguridad no admite protagonismos solitarios.
Aun así, los números deberán resistir el paso de los meses. Guanajuato ya conoce los ciclos de repunte, ajuste criminal y disputa territorial. La diferencia, esta vez, es que el Gobierno Federal decidió presentar a la entidad no sólo como foco rojo, sino como ejemplo de una reducción posible cuando las instituciones se alinean, comparten información y golpean a los grupos que generan violencia.
En esa línea se juega el nuevo tramo de la seguridad en Guanajuato: convertir la baja estadística en tranquilidad verificable para la gente. Porque una cosa es reducir el promedio diario de homicidios y otra, mucho más difícil, es reconstruir la confianza pública en que la paz puede volver a ser una experiencia cotidiana y no sólo un dato de conferencia.


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