
San Miguel no se amilana ante la lluvia y estalla de júbilo: el Tri avanza y aficionados levantan por los aires a Mauricio Trejo
Leticia Aguayo Soto
La lluvia cayó con intensidad, obligó a abrir paraguas, improvisar impermeables y provocó que algunos aficionados buscaran refugio o abandonaran momentáneamente el Jardín Principal. Sin embargo, cuando la Selección Mexicana selló su triunfo por 2-0 ante Ecuador y obtuvo su boleto a los octavos de final del Mundial 2026, el agua dejó de importar: el centro histórico de San Miguel de Allende se convirtió en una fiesta de banderas, música, abrazos, saltos y cánticos.
En medio de la algarabía, el presidente municipal, Mauricio Trejo Pureco, quedó rodeado por decenas de aficionados que, contagiados por la emoción, lo levantaron varias veces y lo hicieron volar por los aires. El alcalde apareció sonriente, con los brazos extendidos, mientras la multitud celebraba tanto el resultado deportivo como la iniciativa de haber instalado pantallas para vivir el encuentro en comunidad.
La escena sintetizó una jornada inédita para la ciudad: habitantes, turistas, niñas, niños y jóvenes reunidos frente a la Parroquia de San Miguel Arcángel para acompañar al representativo nacional en un encuentro de eliminación directa.
México venció a Ecuador con goles de Julián Quiñones, al minuto 22, y Raúl Jiménez, al 31, en el Estadio de la Ciudad de México. El resultado tuvo un significado histórico, pues representó la primera victoria mexicana en una ronda de eliminación mundialista desde 1986, además de prolongar su paso invicto y sin recibir gol en el torneo.
Una plaza convertida en tribuna
Desde las 15:00 horas comenzaron a llegar los primeros aficionados al primer cuadro de la ciudad. Algunos portaban camisetas verdes y sombreros; otros llevaban banderas, matracas o el rostro pintado con los colores nacionales.
El Gobierno Municipal dispuso dos pantallas para ampliar la visibilidad. La principal fue colocada frente al Museo Histórico Casa de Allende y otra sobre la calle Correo, desde donde las personas pudieron seguir el encuentro sin concentrarse en un solo punto.
La convocatoria oficial establecía que el evento gratuito comenzaría a las 18:00 horas y se extendería hasta las 21:00 horas en la explanada del Jardín Principal. La invitación estaba dirigida especialmente a las familias, visitantes y aficionados que quisieran compartir el partido en un espacio público.

El propio Mauricio Trejo había anticipado el ambiente que buscaba generar:
“A todos los que quieren ver jugar a México este martes, a todos los que adoran el futbol, todos los que quieren ver el partido con sus hijos, con su familia, con sus amigos, los invito este martes a partir de las seis de la tarde a nuestra plaza principal”.
El edil prometió una “mega mega pantalla” y pronosticó una victoria mexicana. El anuncio fue recibido favorablemente porque, durante los primeros compromisos del Mundial, los aficionados sanmiguelenses habían seguido los juegos principalmente en viviendas, restaurantes y establecimientos comerciales.
La respuesta superó la simple expectativa deportiva. El Jardín se fue llenando hasta adquirir el aspecto de una tribuna al aire libre, enmarcada por las fachadas históricas, los portales y la Parroquia.
Seguridad y convivencia familiar
En los principales accesos se desplegó un operativo encabezado por la Policía Municipal. Los elementos realizaron revisiones preventivas para evitar la introducción de botellas de vidrio, bebidas alcohólicas y objetos que pudieran poner en riesgo a los asistentes.
La organización buscó conservar un ambiente familiar durante toda la jornada. Antes del partido se desarrolló un torneo de dominadas para niñas, niños y jóvenes, además de la entrega de más de 300 balones entre los asistentes.
La convivencia dejó imágenes peculiares. Mientras las personas buscaban el mejor sitio para observar las pantallas, una joven que celebraba sus quince años realizaba una sesión fotográfica en el Jardín, mezclándose por momentos los vestidos de gala, las camisetas de la Selección y las banderas tricolores.
Entre la multitud se escuchaba repetidamente la frase “¿Y si sí?”, convertida durante el torneo en una expresión de esperanza ante la posibilidad de que México protagonice una actuación histórica como anfitrión.
La lluvia puso a prueba a la afición
La amenaza de tormenta acompañó buena parte de la tarde. Ante las primeras precipitaciones, el Gobierno Municipal distribuyó plásticos para que las personas pudieran protegerse y permanecieran en la plaza.
Cuando la lluvia se intensificó, algunos asistentes optaron por retirarse; otros buscaron resguardo debajo de los portales y árboles del Jardín. Cientos más permanecieron frente a las pantallas, decididos a no perderse el encuentro.
La tormenta eléctrica también retrasó aproximadamente una hora el inicio del partido disputado en la capital del país. Aun así, la espera no apagó el ánimo en San Miguel: hubo música, cánticos y muestras de apoyo mientras se aguardaba el silbatazo inicial.
Cada avance mexicano levantaba gritos y aplausos. El gol de Julián Quiñones provocó el primer estallido colectivo de la noche; nueve minutos después, el tanto de Raúl Jiménez aumentó la confianza de una afición que observó cómo México construía una ventaja que ya no perdería.
Los minutos finales se vivieron entre nervios, teléfonos celulares en alto y personas listas para celebrar. Con el silbatazo final, la tensión se transformó en júbilo.
Mauricio Trejo, en el centro del festejo
Luego de confirmarse la victoria, la música subió de volumen y comenzaron los abrazos entre personas que, en muchos casos, ni siquiera se conocían. Familias enteras saltaron bajo la lluvia, ondearon banderas y entonaron consignas de apoyo al Tri.
Mauricio Trejo, quien permaneció entre la población durante parte de la jornada, fue alcanzado por un grupo de aficionados. Entre risas y gritos, varias personas lo cargaron y lo lanzaron al aire repetidamente como muestra de agradecimiento y celebración.

Las imágenes del alcalde elevado por la multitud se convirtieron en uno de los momentos más llamativos de la noche. La cobertura local registró tanto su presencia previa al partido como el momento en que fue levantado por los seguidores de la Selección Mexicana.
Más que un acto protocolario, su participación ocurrió a ras de suelo y en medio de la gente. La multitud reconoció así la decisión del Gobierno Municipal de abrir el espacio público para una convivencia que congregó a distintas generaciones y permitió que quienes no tenían acceso a una transmisión privada vivieran colectivamente el encuentro.
Una noche histórica para México y San Miguel
El triunfo permitió a la Selección Mexicana romper una espera de cuatro décadas sin ganar un partido mundialista de eliminación directa. Quiñones y Jiménez marcaron durante la primera mitad, mientras la defensa nacional mantuvo nuevamente su portería en cero.
Para San Miguel de Allende, la noche también dejó un precedente. Fue la primera ocasión en que el Jardín Principal acogió una proyección pública de un partido del Tri con pantallas, actividades recreativas y un dispositivo especial de seguridad.
La experiencia convirtió por algunas horas al centro histórico —reconocido habitualmente por su arquitectura, sus tradiciones y su actividad turística— en una gran zona de aficionados.
Ni la lluvia, ni la espera, ni el descenso momentáneo de la temperatura impidieron que cientos de sanmiguelenses permanecieran juntos hasta el final. Cuando México aseguró su boleto a octavos, la plaza respondió con una celebración espontánea: hubo bailes, abrazos, música y un presidente municipal volando por los aires.
La jornada cerró con "Saldo Blanco", respeto entre los asistentes y cuidado del mobiliario urbano. La respuesta de la ciudadanía permitió que el Jardín Principal se mantuviera como un espacio de convivencia sana, sin incidentes y con un ambiente de alegría compartida.
Más que una transmisión deportiva, el encuentro mostró que San Miguel puede disfrutar sus espacios públicos con orden, cercanía y sentido comunitario. Ni la lluvia rompió el ánimo de las familias, que se mantuvieron en el lugar para apoyar a la Selección Mexicana y compartir una noche distinta en el Centro Histórico.
Al concluir el evento, el equipo de Limpia realizó trabajos en la zona para que el corazón de San Miguel de Allende quedara limpio, ordenado y listo para recibir a la población y visitantes al día siguiente.
Mauricio Trejo ha impulsado este tipo de actividades como parte de una política de recuperación y uso social de los espacios públicos, para que plazas, jardines y calles no sean solo lugares de paso, sino sitios donde la gente pueda reunirse, convivir y sentirse segura.
San Miguel de Allende vivió así una noche distinta, marcada por la comunión deportiva y por una pregunta que sigue creciendo con cada victoria del equipo nacional: ¿Y si sí?


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