
El nuevo acuerdo comercial de México y la Unión Europea apunta a una tasa cero de aranceles para el sector agroalimentario

Hace 40 años que en el local de Jennifer y Eugenia Castro se venden quesos, jamones y charcutería importada de Europa. Su producto más exitoso es sin duda el jamón ibérico, pero en las últimas semanas ha escaseado debido a la alerta sanitaria por la peste porcina africana, que ha limitado el envío del producto a México. “Los que hemos almacenado todavía vendemos, pero obviamente los precios han subido muchísimo”, cuenta Jennifer desde su negocio en el Mercado de San Juan, en el centro de Ciudad de México. La propietaria no se imagina que los precios puedan bajar algún día o que la cadena de importación de este y otros productos mejore en los próximos años.
Esa es la promesa de la renovada relación comercial entre México y la Unión Europea (UE) que se concretará esta semana con la firma del Acuerdo Global Modernizado y el Acuerdo Comercial Provisional, que contempla la eliminación de los aranceles para decenas de productos, la simplificación de algunos trámites aduaneros, el refuerzo de las medidas sanitarias y el respeto a las denominaciones de origen de 568 mercancías. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, recibirá el viernes en Palacio Nacional a António Costa, presidente del Consejo Europeo, y a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, para sellar con sus firmas las nuevas condiciones.
Ambas partes han hecho énfasis en que uno de los sectores más beneficiados con el acuerdo es el agroalimentario. La Unión Europea presume de que el 1% de su producción total de quesos, vegetales, carnes y cereales llegan a México, unos 2.700 millones de euros al año. “El acuerdo salvaguarda las normas vigentes de la UE en materia de seguridad alimentaria, sanidad animal y vegetal, y el derecho de los gobiernos a establecer nuevas normas en el futuro”, advierte el bloque europeo en un comunicado. De parte de México, el Gobierno ha destacado la exportación de productos como el plátano, la miel, el azúcar, el café, el tomate, el limón y los espárragos. “El campo y el sector agroindustrial mexicanos son los grandes ganadores. El acuerdo generará un ‘boom’ de las exportaciones agropecuarias mexicanas”, ha asegurado la Secretaría de Economía.

La UE es el tercer socio comercial de México, después de Estados Unidos y China, mientras que México es el undécimo socio del bloque europeo. El comercio entre ambos se acercó a los 86.000 millones de euros en 2025. La UE exporta a México maquinaria, químicos y equipo de transporte, al mismo tiempo que México envía a Europa combustibles, productos mineros, maquinarias y transporte. La relación comercial, además, incluye el intercambio de servicios de telecomunicaciones, transporte y turismo. Todos estos campos han estrechado lazos en ambos lados del océano Atlántico desde el año 2000, cuando se oficializó la relación comercial entre los 27 países europeos y la segunda economía de América Latina. La Secretaría de Economía de México estima que con el nuevo acuerdo las exportaciones a la UE pueden aumentar un 50% hacia 2030 para pasar de 23.800 millones de dólares a 36.100 millones de dólares.
México y la UE negociaron este acuerdo durante ocho años y lo cerraron en enero de 2025, apenas unos días antes del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Los países han agilizado su estrategia de hacer alianzas comerciales al margen de sus acuerdos con Estados Unidos. El bloque europeo ha cerrado recientemente su tratado comercial con los países de Mercosur, mientras que México negocia a marchas forzadas la renovación del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá (TMEC). La política proteccionista de Trump ha llevado a varios países del mundo a buscar alianzas donde antes no las encontraba. “Este acuerdo integral al que estamos llegando con la Unión Europea, hay que decirlo, no pone en riesgo el tratado comercial con Estados Unidos en ninguna de sus facetas y abre muchas posibilidades para la exportación de México”, ha explicado esta semana la presidenta mexicana.
Trump ha elevado su amenaza de cortar los vínculos comerciales con diversos países europeos. Apenas hace dos meses señaló que no quería “tener nada que ver” con España por sus diferencias sobre la guerra en Irán. Lo que ha resultado en el acopio en Estados Unidos de productos agroalimentarios españoles, como aceite de oliva, jamón y vino. El republicano insiste un día sí y otro también en qué pensará si sigue adelante con el TMEC con México y Canadá, e incluso ha barajado diseñar acuerdos bilaterales con cada país. La incertidumbre comercial ya ha comenzado a tocar a la economía mexicana. “En una época donde se imponen aranceles en lugar de quitarse, el acuerdo con la UE nos permite diversificar nuestras exportaciones, concentradas hoy en día en el mercado norteamericano”, añade la Secretaría de Economía.
Además de enfocarse en el sector agroalimentario, el Acuerdo Global Modernizado también aborda la inversión, la participación de las pequeñas y medianas empresas en el mercado (pymes), e incluso contiene un apartado político sobre la protección de los derechos laborales en las industrias, los derechos humanos y el medio ambiente. Los ajustes de esta nueva relación comercial llegarán gradualmente a negocios como el de Jennifer y Eugenia Castro, donde el vino se acompaña con tapas de jamón serrano y queso de oveja.


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