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title: "México autoriza el primer ensayo de producción local de células reprogramadas, un ‘medicamento vivo’ contra la leucemia"
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description: "La Universidad Autónoma de Nuevo León evaluará la seguridad y eficacia preliminar de una terapia CAR-T en adultos cuya enfermedad ha reaparecido o no responde al tratamiento."
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date_published: "2026-10-26T09:13:00-06:00"
date_modified: "2026-10-26T14:16:00-06:00"
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  - "Cáncer"
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category_description: "Información novedosa sobre el mundo de la cultura y la ciencia"
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# México autoriza el primer ensayo de producción local de células reprogramadas, un ‘medicamento vivo’ contra la leucemia

![Captura de pantalla 2026-10-26 a la(s) 2.14.27 p.m.](/download/multimedia.normal.b39f4f36dc21a1a3.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

México ha autorizado el primer ensayo clínico con células CAR-T fabricadas en el país, una terapia que modifica genéticamente células del sistema inmunitario para que reconozcan y ataquen el cáncer. La investigación, a cargo del Hospital Universitario Dr. José Eleuterio González, de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), estará dirigida a adultos con leucemia linfoblástica aguda que ha reaparecido o no ha respondido a los tratamientos.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) autorizó el estudio de la terapia MB-CART19.1 para evaluar su seguridad y eficacia preliminar. El hospital realizará en sus instalaciones la obtención de los linfocitos, su modificación genética, el control de calidad y la administración al paciente. Por ahora, el acceso estará limitado a quienes participen en la investigación y cumplan los criterios del protocolo.

La doctora Roberta Demichelis Gómez, jefa del departamento de Hematología y Oncología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), explica a EL PAÍS que ya existen otros ensayos autorizados en México en los que las células se extraen en territorio nacional, pero se modifican en el extranjero. La novedad es que esa fabricación también se hará localmente. Tanto ella como el doctor José Carlos Crispín Acuña, investigador del INCMNSZ y decano en TecSalud, conocen el proyecto de la UANL a través de una red de especialistas, aunque no participan directamente en él.

### **Un medicamento vivo**

Las células CAR-T pertenecen a una modalidad de inmunoterapia que aprovecha las defensas del organismo para combatir la enfermedad. El procedimiento comienza con la extracción de linfocitos T, células capaces de reconocer y destruir otras células. En el laboratorio se introduce un gen para que produzcan un receptor artificial que identifica una señal concreta en las células que se busca atacar. CAR corresponde a las siglas en inglés de receptor antigénico quimérico.

Crispín explica que ese receptor reconoce una proteína llamada CD19, presente en las células B. Una vez modificados, los linfocitos regresan al paciente para identificar y destruir las células que expresan esa proteína. El especialista describe el resultado como un “medicamento vivo”. Su acción también alcanza a las células B sanas que presentan la misma señal. No es una terapia contra cualquier cáncer ni para todas las personas con leucemia. El ensayo se concentra en adultos con enfermedad recidivante —que regresa después del tratamiento— o refractaria, que no responde a él. Las posibilidades de respuesta dependen, entre otros factores, del subtipo de leucemia y de los tratamientos recibidos previamente.

Demichelis señala que, en determinados escenarios de recaída o resistencia, otras opciones utilizadas hasta ahora ofrecen probabilidades de respuesta de alrededor del 20% al 30%, mientras que con terapias CAR-T se han conseguido respuestas superiores al 70%, aunque son referencias que varían según los pacientes y los productos empleados. “Respuestas completas no siempre es sinónimo de curación”, advierte. Que las células malignas dejen de detectarse después del tratamiento constituye un primer resultado favorable, pero algunos pacientes pueden recaer.

### **La seguridad, la primera prueba**

La autorización permite estudiar el producto en pacientes; no demuestra todavía que sea seguro y eficaz. Los estudios iniciales deben comprobar que sus efectos adversos sean controlables y que la mortalidad relacionada con el tratamiento sea lo más baja posible.

Parte de los riesgos están vinculados a la propia actividad de las células modificadas, que puede desencadenar una respuesta inflamatoria intensa conocida como síndrome de liberación de citocinas. Sus manifestaciones van desde fiebre hasta cuadros con presión arterial baja y necesidad de oxígeno o de medicamentos para sostener la presión. Algunos pacientes pueden requerir cuidados intensivos.

También puede aparecer toxicidad neurológica, con síntomas que van desde confusión y alteraciones del habla hasta convulsiones o, en los casos más graves, edema cerebral. La frecuencia y gravedad de estas complicaciones dependen del producto, pero la experiencia acumulada en este campo a través de los años ha permitido conocer mejor estos efectos y cómo tratarlos, señala Demichelis.

El desarrollo de esa capacidad en la UANL comenzó antes de la autorización del ensayo. En 2023, Cofepris concedió al hospital el primer permiso de importación en México de un vector lentiviral destinado a este propósito. Desde entonces, la universidad ha desarrollado infraestructura y validado procesos de fabricación y control de calidad. La producción local, sin embargo, no ha alcanzado una independencia tecnológica: todavía se importan diversos insumos indispensables para este tipo de terapia.

El costo es una de las razones para explorar la fabricación académica. Según Demichelis, las terapias comerciales disponibles en otros países pueden acercarse al medio millón de dólares. En ese modelo, las células se envían a una planta de una compañía externa y regresan modificadas para su administración. Los proyectos académicos buscan producirlas en laboratorios locales bajo buenas prácticas de manufactura. La expectativa es que estos proyectos pasen, a mediano plazo, de la investigación a la atención clínica.

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