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title: "En la zona cero de la misteriosa alerta sanitaria en Siberia: “¿Peste? No hay pánico, la gente está tranquila\""
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description: "La opacidad de las autoridades rusas alimenta los rumores entre la población. Sanidad inspecciona las clínicas veterinarias ante una posible infección animal."
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date_published: "2026-10-12T04:36:00-06:00"
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  - "Peste Rusia"
author_name: "El País"
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category_description: "Información política de México y Guanajuato"
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# En la zona cero de la misteriosa alerta sanitaria en Siberia: “¿Peste? No hay pánico, la gente está tranquila"

![Captura de pantalla 2026-10-12 a la(s) 4.39.36 a.m.](/download/multimedia.normal.a44fb709bf867656.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

*La jefa de Salud Pública rusa Anna Popova, en una visita al Centro de Investigación de Viroligía y Biotecnología (VECTOR), en Novosibirsk, Rusia, en 2021. **DMITRY ASTAKHOV / SPUTNIK / GOVE (EFE)***

“¿Qué peste?”, exclama un irkutiano al mencionarse la crisis epidemiológica que ha llevado a esta pequeña ciudad de Siberia, próxima a Mongolia, a las portadas la última semana. “¿Acaso ves que lleve mascarilla?”, remarca enfadada la dependienta de una farmacia cuando se le pregunta si ha notado preocupación estos días ante las noticias de cuarentenas y la muerte de una empleada de un laboratorio. “Lo que digan las autoridades, lo obedeceremos. Todos obedecemos a las autoridades”, manifiestan dos ancianas que se columpian despreocupadas en un parque de Shélejov, el suburbio al que su propio gobernador recomendó no ir por “una infección particularmente peligrosa”.

Los habitantes de Irkutsk viven hoy desconectados de las declaraciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Donald Trump sobre un presunto brote de peste en la región. Ha pasado semana y media. Nadie lleva mascarillas ni se ven ambulancias por las calles, como sucedió seis años antes por la pandemia de covid.

Las autoridades se remiten a sus comunicados. La versión oficial de la agencia para la salud pública y los derechos del consumidor rusa, Rospotrebnadzor, dice que la investigadora del Instituto contra la peste de Irkutsk, Daria Shipilova, de 28 años, falleció el 2 de octubre por “una neumonía de etiología no determinada”.

El gobernador de la región, Ígor Kobzev, dio por zanjada la crisis el pasado 8 de octubre. “Se levanta la cuarentena”, manifestó el político, quien aseguró que “la enferma” falleció “por una neumonía adquirida fuera del hospital”, y que las más de 5.000 pruebas hechas “no han identificado problemas de salud relacionados con patologías infecciosas”.

Sin embargo, la OMS ha reclamado más información a las autoridades rusas. Exige saber, entre otras aclaraciones, qué causó la muerte de la investigadora. Las explicaciones rusas dejan en el aire varios interrogantes. Básicamente, por qué algunas autoridades mencionaron un caso de peste; por qué fue necesaria una reunión de emergencia a todos los niveles; y por qué se puso en observación a cientos de personas.

Elena Trífonova, redactora jefe del diario local Liudi Baikala (Gente del Baikal, en ruso), señala a EL PAÍS, debido a la falta de transparencia, otra hipótesis plausible ante las inspecciones gubernamentales: un contagio de procedencia animal. Una empleada de una clínica veterinaria de la vecina Angarsk les informó de “una inspección de peste” el pasado jueves. “Las autoridades están monitoreando estos centros para prevenir riesgos. Se puede concluir que el peligro ha sido contenido y la situación está bajo control, pero las autoridades no dan por finalizada la alerta. Sospechan de una infección transmitida por animales”, apunta la periodista.

Precisamente Rusia ha vivido otra crisis similar este año. Las autoridades sacrificaron el ganado masivamente en varias regiones, incluida Irkutsk, sin dar más detalles a los granjeros que “una infección especialmente peligrosa”. Las sospechas apuntaban a brotes de fiebre aftosa.

“Las autoridades se negaron a admitirlo porque hubiera implicado cerrar las fronteras y prohibir la venta de carne y leche. Esto hubiera acarreado daños económicos y reputacionales”, explica Trífonova. “Generalmente, la primera reacción de las autoridades rusas es ocultar la información. Es la naturaleza de cualquier autoritarismo y totalitarismo”, concluye.

### **Indiferencia y teorías de la conspiración**

Aunque la cuarentena ha sido levantada, en algunos hospitales todavía se observan algunas restricciones.

“Atención, régimen de acceso restringido”, advierte un cartel en la entrada del hospital número 3 de Irkutsk. “Las visitas a pacientes ingresados están temporalmente restringidas. ¡Solo con permiso de acceso!“, subraya el anuncio. Otro rótulo menciona un decreto del 2 de octubre por el que se prohíben las visitas a pacientes por ”la temporada de gripe, infecciones agudas respiratorias y el nuevo covid de 2026-2027″.

En cualquier caso, la normalidad reina en aquel barrio, donde nadie lleva mascarillas. “Están tratando a la gente, ¿de qué hay que tener miedo?" se pregunta Ksenia, dependiente de una farmacia cercana al hospital.

“Nadie está comprando antibióticos. Ahora se venden más mascarillas, pero por la temporada de gripe. Desde la covid, hay más tradición”, añade. Sin embargo, una investigación de Liudi Baikala en 15 farmacias al principio de la crisis demostró que “algunas se quedaron sin antibióticos”.

En otra farmacia próxima, una vendedora y su cliente se ríen de la posibilidad de un brote contagioso. “No se ha confirmado nada, no hay ningún problema”, zanja la dependienta.

La investigadora fallecida vivía en la calle Vorónezhskaya, según la prensa local. Una tranquila calle a medio asfaltar donde se mezclan los talleres y oficinas de un polígono con pequeñas casas.

“El caso de peste tuvo lugar fuera de la ciudad. Shelejov está a 30 kilómetros”, dice Denís, uno de sus vecinos. “Mi esposa es médica. Me contó que los que estaban en el edificio [de la fallecida] fueron puestos en cuarentena en un ¡fiu!”, agrega haciendo un silbido. “Aquí todo está bien”, asevera.

Denís es uno de los pocos vecinos que parece mostrar interés por esta crisis epidemiológica. “¿Peste? Pues vale, peste”, dice un joven entre risas tras afirmar que “todo está bien, todo está normal”. “No hay nada de pánico, la gente está tranquila”, agrega su pareja.

“Todo está bien, todo está normal” es el mantra que repiten todos los irkutianos, sorprendidos por la atención prestada a este caso. “No sabemos de qué murió la chica, muchas chicas mueren”, responde este último hombre. “¿Ves restricciones? Yo no. No pienso en ello”, declara Iván, empleado de un taller de camiones, antes de teorizar sobre supuestas conspiraciones. “Es la ventana de Overton. Alguien crea un concepto absurdo y luego se envuelve en rumores. De ahí esta ópera”, asevera con una idea totalmente equivocada sobre qué es la ventana de Overton.

La opacidad de las autoridades y la machacona propaganda acerca de una Rusia que está siempre amenazada alimentan las teorías conspirativas y la desinformación en Irkutsk. “No es cierto lo de la peste, las noticias dicen que todo está bien. Solo que dos mujeres fueron diagnosticadas de covid”, afirma Lidia, una pensionista de Shélejov, el pueblo donde fue hospitalizada la investigadora y al que el gobernador recomendó no ir en una publicación que borró poco después.

“Aunque al principio nos asustamos porque ese día habíamos ido a vacunarnos al mismo sitio mi marido y yo”, reconoce Lidia. “Solo hay desinformación”, dice Elena, otra vecina mayor de Shélejov. “La chica rompió una ampolla en el laboratorio. No fue la peste, la chica simplemente murió por un paro cardíaco”, es la versión de esta mujer.

A Elena la acompaña un amigo, Yuri, que exclama: “¡Todo es una provocación!”. “No pueden vencernos. Tenemos amigos como China, Japón y Estados Unidos, y están difundiendo rumores por toda Europa”, clama sin concretar en ningún momento quién estaría detrás de esta supuesta desinformación.

Yuri ha perdido dos hijos en lo que aquí llaman “operación militar especial”, la invasión de Ucrania. Aunque no hay rastro de una supuesta pandemia, otra plaga, la de la guerra, azota a Irkutsk, una ciudad “de provincias”, según los moscovitas, que sirve de caladero de reclutas. Todos sus rincones están poblados de carteles de reclutamiento con promesas de enormes salarios, y a lo largo y ancho de la urbe han brotado decenas de funerarias. No hay barrio en el que estas no muestren sus lápidas al público en una competición atroz.

Al menos 6.859 vecinos de Irkutsk han muerto en la invasión de Ucrania, según un recuento del diario Mediazona con fuentes abiertas, aunque la cifra real es mayor, y su base aérea de Bélaya fue uno de los blancos de los drones ucranios en la operación Telaraña de 2024.

Cerca, en otro parque, descansan dos amigas que afirman ser “neutrales” ante esta crisis epidemiológica. “Los medios hablan demasiado”, exclama una de ellas, quien prosigue con que “la administración nos dirá qué y cómo actuar”.

Irkutsk, un 35% más grande que España aunque habitada por un 5% de su población, está estrechamente ligada a Mongolia. Aquel país notificó en 2023 una muerte de peste bubónica por comer carne de marmota infectada. Antes, en pleno covid, Ulan Bator también informó de otros casos más.

Según la OMS, una decena de países, entre ellos Estados Unidos y China, registraron 423 muertes y casi 4.000 casos de peste entre 2019 y 2025, cifras que palidecen con las del covid.

“El coronavirus fue terrible, tanta gente enferma, muchísimos murieron”, recuerda Elena, vecina de Shélejov. Hace seis años las autoridades rusas fueron laxas en sus restricciones contra el covid para evitar su coste político. El confinamiento apenas duró unas semanas y el Gobierno hizo la vista gorda con las mascarillas. Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos [INH, en inglés], el exceso de mortalidad ruso superó el millón de personas entre 2020 y 2021, uno de los más altos del mundo.

Mientras, una de las chanzas que circulaba en Irkutsk estos días es que la peste no es la única plaga que azota la ciudad. “¡Atención! Es posible la aparición de osos en las poblaciones de la región. ¡Estén atentos!“, decía el SMS enviado por las autoridades de Irkutsk a todos los teléfonos este fin de semana.

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