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title: "Trump arrastra a republicanos, a un mes de comicios"
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description: "El voto latino y el malestar económico son claves en estas elecciones de medio término en las que el presidente intenta movilizar a sus seguidores, haciendo del proceso una decisión sobre él."
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date_published: "2026-10-06T00:57:00-06:00"
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  - "Donald Trump"
  - "Elecciones Estados Unidos 2026"
author_name: "Max Aub"
category_name: "Política"
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category_description: "Información política de México y Guanajuato"
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# Trump arrastra a republicanos, a un mes de comicios

![Donald Trump](/download/multimedia.normal.92665477ec765b5a.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Donald Trump necesita que los estadounidenses mantengan a los republicanos al frente del Congreso para continuar gobernando a su antojo, pero una parte importante del electorado está dispuesto a quitarle el poder absoluto que hoy ostenta.

Muchos están apostando por candidatos demócratas y esa decisión empieza a comprometer la permanencia de legisladores republicanos que habían sobrevivido al rechazo que provoca Trump. A unas semanas de las elecciones de medio tiempo en EU, esos republicanos deben explicar por qué merecen conservar sus cargos ante ciudadanos que quieren un Congreso capaz de exigir cuentas a la Casa Blanca.

“Todo lo que va a estar sucediendo de aquí y desde antes, hacia el día de las elecciones, es un sentimiento que crece y crece de odio por parte del presidente hacia quienes lo están acorralando”, dice el politólogo Pablo Salas. “La mejor y más reciente muestra es el veto que anunció contra tres televisoras”, añade.

Trump intenta movilizar a sus seguidores haciendo las elecciones de noviembre una decisión sobre él. En Dallas, el 9 de septiembre, declaró: “Les pido que hagan como si yo estuviera en la boleta, estoy en la boleta, estoy en la boleta, una vez más”. El Instituto Marist de Opinión Pública, en Nueva York registra que 59% de los republicanos concibe su voto legislativo como apoyo al presidente.

“Los candidatos necesitan a esos electores”, escribió un republicano en redes.

Dos ejemplos de políticos que han marcado distancia con Trump, sin romper del todo, son los senadores Susan Collins, de Maine, y Roger Marshall, de Kansas, quienes han cuestionado los efectos estatales de los aranceles.

“No hay que perder de vista al movimiento MAGA que está dispuesto a entregar la democracia y la libertad y a rendirse ante su tirano, porque es su tirano y quieren que siga siéndolo”, subraya Salas y asegura que en EU “las cifras macroeconómicas son espantosas, la realidad microeconómica es terrible , todos [en EU] estamos viviendo momentos muy difíciles”.

El politólogo dice que “todos los estadounidenses hemos perdido dinero bajo esta pésima administración que además nos ha metido en una guerra que no merecíamos, a la que no queríamos ir”.

En Miami, Florida, Raymundo Rojas, de 32 años, repartidor de comida de una aplicación por internet, comentó a este diario que “ya no se sabe qué va a encarecerse más cada semana, la gasolina o los alimentos; y con eso todo lo demás. Ya no es lo duro, es ver qué nos va a pegar durante el día y al día siguiente y el que sigue”.

El presidente ha intentado responder al malestar prometiendo pagos de 5 mil dólares si ganan los republicanos; Associated Press (AP) informó recientemente que numerosos candidatos evitaban incorporar esa oferta a sus campañas. Doug Heye, estratega republicano y exdirector de comunicación del Comité Nacional Republicano, fue enfático al declarar que “es una idea tonta; no hay manera de pagarla, además dispararía la inflación”. El centro de encuestas de Emerson College, en Boston, encuentra que quienes consideran la economía su principal preocupación prefieren a los demócratas por 55% contra 41%. El problema para esos candidatos es que el presidente sigue fijando parte de la conversación pública, mientras ellos deben responder por sus consecuencias frente a electores con preocupaciones concretas.

Ese deterioro aparece en el promedio nacional de RealClearPolling donde los demócratas tienen 50.6% de preferencias para el Congreso y los republicanos, 41.9%, una distancia de 8.7 puntos. Emerson registra 53% contra 42%; Marist, 53% contra 41%; NBC, 50% contra 45%; Fox News, 51% contra 44% y The New York Times con Siena, 51% contra 43%. Emerson sitúa la aprobación presidencial en 39% y la desaprobación en 58%.

Spencer Kimball, director ejecutivo de Emerson College Polling, explicó que, “aunque la pregunta de preferencia partidista no capta los matices de cada contienda, es una medida importante para evaluar la magnitud de una posible ola demócrata”. Para convertirse en mayoría, ese apoyo necesita extenderse a lugares donde actualmente ganan los republicanos. La Cámara Baja tiene 219 representantes republicanos y 214 demócratas y los 435 puestos se renuevan el 3 de noviembre.

Parte de la discusión económica en Estados Unidos incluye qué protección tendrán cuando enfermen y qué harán sus representantes frente a las aseguradoras y farmacéuticas que han encarecido todos los rubros de salud. Sherrod Brown propone multar a las aseguradoras que rechacen indebidamente solicitudes de cobertura y limitar los precios de medicamentos vendidos más baratos en otros países. Su propuesta acompaña el intento de arrebatar al republicano Jon Husted un escaño senatorial por Ohio. Quantus Insights los colocó en 48% y 47%, respectivamente, en una encuesta difundida el 24 de septiembre.

Una victoria en Ohio podría combinarse con Carolina del Norte, Maine y Texas, han subrayado analistas. Rasmussen publicó una ventaja de siete puntos del exgobernador demócrata Roy Cooper sobre el republicano Michael Whatley para ocupar el puesto del republicano Thom Tillis, que no buscará la reelección en Carolina del Norte. En Maine, RealClearPolling promedia 47.4% para el demócrata Troy Jackson y 46.4% para la senadora republicana Susan Collins. Los sondeos individuales discrepan: The New York Times y Siena conceden tres puntos de ventaja a Collins; la Universidad de New Hampshire, cuatro a Jackson. El descontento nacional todavía debe superar la capacidad de candidatos republicanos para conservar apoyos propios.

En Texas, Emerson concede 47% al demócrata James Talarico y 46% al republicano Ken Paxton. La misma encuesta coloca al gobernador Greg Abbott con 49% frente a 46% de Gina Hinojosa.

Los republicanos están financiando su defensa: The Wall Street Journal informó que durante la primera mitad de septiembre el gasto de apoyo a Paxton alcanzó 62 millones de dólares, frente a 17 millones para Talarico. Esa diferencia permite insistir en mensajes, atacar al adversario y buscar indecisos, también exige observar quién financia la campaña.

Cada conquista demócrata dependerá de lo que suceda en los puestos que defiende. Los republicanos tienen 53 senadores y el bloque demócrata 47, incluidos dos independientes. Conservarlos y ganar cuatro daría a los demócratas 51; perder uno los obligaría a conquistar cinco. El vicepresidente JD Vance desempataría un Senado dividido a 50%.

En Michigan, la encuestadora Emerson coloca al demócrata Abdul El-Sayed apenas dos puntos por delante del republicano Mike Rogers en la pelea por el Senado.

Los demócratas también necesitan conservar New Hampshire, donde el demócrata Chris Pappas enfrenta al republicano John Sununu; una derrota propia anularía una victoria sobre los republicanos. En la Cámara, las preferencias deben superar además los efectos del rediseño territorial: Texas modificó distritos para ampliar oportunidades republicanas y California respondió con un mapa favorable a los demócratas. Mark Jones y Bill King advirtieron en Brookings el 2 de marzo que las ganancias pretendidas en Texas dependen de conservar el apoyo latino. Emerson registra ahora una preferencia demócrata entre hispanos de 64% contra 31%, con mayor incertidumbre por el tamaño reducido del grupo encuestado.

Convertir esa preferencia en participación exige contactar a ciudadanos que podrían abstenerse; AP documentó recortes de dinero y personal entre organizaciones dedicadas a ese trabajo. Daria Dawson, directora ejecutiva de America Votes, advirtió en septiembre que “todavía hay tiempo para llegar a los votantes e incorporarlos a esta elección, pero ya no estamos hablando de una oportunidad futura”. Emerson encuentra mayor entusiasmo demócrata, 78% frente al 66% republicano.

Entre los esfuerzos afectados está el movimiento Vamos a Votar, iniciativa identificada con Mi Familia Vota y la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, (LULAC); en septiembre planteaba invertir 27.5 millones de dólares y todavía buscaba 5.4 millones para movilización en 10 estados y 17 distritos. El esfuerzo coincide con otras alianzas latinas cuyos presupuestos y metas tienen identidades propias; en mayo, LULAC, UnidosUS Action Fund, Mi Familia Vota y Latino Victory anunciaron un plan de 29 millones para contactar a 1.1 millones de latinos en entre 40 y 45 contiendas federales y estatales; concentraban su trabajo en Nuevo México, Arizona, Texas, Colorado, Pennsylvania, Iowa, Nevada y Florida, financiando personal, investigación, información electoral y coordinación territorial.

El plan combina el registro de electores, la organización comunitaria y contacto durante todo el año. Carlos Eduardo Espina, creador de contenido y representante de la coalición, difundiría información sobre participación y las elecciones de 2026 y 2028; Juan Proaño, director ejecutivo de LULAC, dijo que sus actividades son para que “votantes latinos no sean tratados como idea de último momento en las semanas finales antes de una elección”. La propuesta busca mantener relaciones locales que permitan llegar a quienes no reciben información suficiente o no consideran que votar pueda modificar sus condiciones.

La coalición destacó tres elecciones de 2024 en las que los candidatos republicanos derrotaron a sus adversarios demócratas por diferencias pequeñas: 2 mil 596 votos en el octavo distrito de Colorado, 799 en el primero de Iowa y 5 mil 540 en el séptimo de Pennsylvania. Registrar y movilizar a más electores latinos podría ayudar a los demócratas a recuperar esos puestos si los nuevos participantes votan por sus candidatos. Por separado, el 30 de julio se anunció la Coalición de Participación Cívica Latina de 2026, una alianza que se declara no partidista.

La integran UnidosUS, el Instituto LULAC, Mi Familia en Acción y la Fundación Latino Victory, que aspiran a contactar a más de 5 millones de votantes de origen hispano, registrar a 250 mil nuevos electores y realizar 3.5 millones de visitas domiciliarias y conversaciones individuales. Su coincidencia está en la necesidad de sostener la participación más allá de una elección y darle continuidad al poder político de comunidades latinas.

Si esa participación contribuye a una mayoría demócrata, sus integrantes deberán responder a expectativas distintas sobre economía, servicios y supervisión presidencial. Ganar obligará a convertir promesas en presupuestos, legislación y fiscalización; perder una cámara exigiría al presidente Trump negociar nuevas leyes y permitiría investigaciones dirigidas por comisiones demócratas; perder el Senado dificultaría confirmar nombramientos. Los votantes decidirán cuánto respaldo legislativo mantiene y qué control ejercerá el Congreso sobre sus decisiones durante los dos años restantes que le quedan a la administración de Trump.

Con información de El Universal

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